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España no es diferente

3 de Abril del 2019 - José Viñas García (Oviedo)

Arturo Pérez Reverte en el epilogo de su libro "Una Historia de España" plasma sin tapujos su reflexión: "Nadie que conozca nuestro pasado puede hacerse ilusiones; o al menos yo no me las hago. Creo que los españoles estamos infectados de una enfermedad histórica, peligrosa, quizás mortal, cuyo origen tal vez haya aflorado a lo largo de todos estos artículos: siglos de guerra, violencia y opresión bajo reyes incapaces, ministros corruptos y obispos fanáticos, guerra civil contra el moro, la inquisición y su infame sistema de delación y sospecha, la insolidaridad, la envidia como indiscutible pecado nacional, la atroz falta de cultura que nos ha puesto siempre -y nos sigue poniendo- en manos de predicadores y charlatanes... "

En su reflexión de desaliento, pese a todo, termina por decir una frase de esperanzadora: "Que si enseñáramos a nuestros hijos con honradez y sin tapujos lo que los españoles fuimos, lo que somos y lo que, en este lugar apasionante y formidable pese a todo, podríamos ser si nos lo propusiéramos"

Estoy con este gran escritor en todo, aunque no me creo que los españoles seamos exclusivos en esto y nada. La humanidad es así de imperfecta, predominan los egoísmos, el arribismo y la envidia, y para conseguirlo fuimos capaces de todo y estaremos preparados tarde o temprano para repetir la historia con los mismos errores. Por eso el Señor Reverte dice que lo mejor para no caer en ellos, es educar y enseñar nuestro pasado, lo que fuimos e hicimos sin tapujos.

Lo que a nosotros nos va es el presente, en él se aprecia el rebrote de lo que Pérez Reverte llama enfermedad histórica con ministros corruptos, obispos fanáticos, la insolidaridad, la envidia y la mentira cómo arma arrojadiza contra quien deseamos rebajar y confrontar.

Si es preocupante que los poderes del estado se corrompan. Que los independentistas quieran apropiarse de una parte de España que nos pertenece a todos. Que los políticos se tiren los trastos a la cabeza sin pudor. Si renacen de sus entrañas partidos sexistas, xenófobos y racistas... es más preocupante que existan españoles que les compren sus discursos y les lleguen a votar. Es más preocupante que se lean opiniones de que se debe acabar con todas las subvenciones porque a mí no me tocan, no es lo mismo reflotar una empresa con 400 o 1.000 trabajadores que después de un estudio a fondo tenga salida comercial y se tengan en cuenta las repercusiones para el entorno, que pretender que todo aquel que ponga un negocio familiar, los demás debamos comprarle los productos o la bazofia que es incapaz de vender.

Nuestra historia está ahí, no debemos de avergonzarnos de ella, hay capítulos que aunque parezcan intemporales, merece la pena recordarlos, saber lo que fuimos capaces de ser y hacer para no caer en los mismos errores.

Los medios de información dice el Papa con toda la razón, tienen un poder tremendo, y son participes "Lamentablemente, la información es un poco tipo flash" "Esa es una manera de hacer periodismo que no es justa", destaca el papa, quien, además, explica que los periodistas "tienen la posibilidad de caer en cuatro actitudes malas que los amenazan continuamente y de los cuales tienen que defenderse: La desinformación, la calumnia, la difamación y la coprofilia o amor a la cosa sucia" yo añadiría una quinta: dejarse llevar y caer en las redes del poder, el enchufe para todo, la subvención fácil que toda empresa o persona influyente tiene a su alcance si deja de importarle su código deontológico para que confluya en su vida la comodidad de estar al lado del dinero y el poder.

Si no denunciamos al periodismo cobarde y comodón, al que no fiscalice a los poderosos y que esté al lado de verdad, estaremos pervirtiendo la sociedad entre todos.

Podemos leer y quedarnos tan panchos, de personajes amiguetes del cuarto poder, que presumen de licenciaturas y cargos de relevancia a montones que "la muerte de los seres vivos está impresa en la naturaleza" o que "el porcentaje de muertos en mayores de 95 años es menor que a otras edades" -¡tócate lo obvio!- solo mueren los vivos y por supuesto a esa edad hay menos vivos para morirse. -Pero que se le va hacer, todo vale si sale de la plumilla experimentada, del sabio relamido, del poder y la amistad arraigada. Pues este buen señor Aguadé, nos vende la moto y su ideología cada pocos días con el beneplácito de unos medios afines. ¿Se puede enseñar y aprender a morir? ¿Cómo? creo que todos tenemos asumida la muerte Señor Aguadé. No hay que confundir la muerte con la formas de morir, lo a que todos preocupa y no se puede enseñar y menos asumir, son los preludios de la muerte con sufriendo o haciendo sufrir. Nada que ver el cómo encara el mismo tema de la muerte el Señor Ricardo Luis Arias. Señor Ricardo, es usted un gran hombre y por sus escritos nada indica la edad que tiene, ya quisieran muchos jóvenes disponer de su prosa, seriedad, memoria y capacidad para saber plasmar cuanto aprendemos de usted. Un abrazo, si me lo permite.

¿Son peores los periodistas y los políticos que el resto de la sociedad? ¡No! pero tienen un poder en sus manos que les hace peligrosos cuando se saltan sus códigos de conducta profesional. Si el poder se corrompe, los medios de comunicación deben cumplir con valentía su código deontológico o todo estará infectado como dice Reverte.

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