Otro tiro en el pie que nos queda sano
Parece que los españoles estamos dispuestos a darle el gobierno al PSOE en las próximas elecciones generales. Al mismo PSOE (aunque con dirigentes sin el resentimiento patológico imperante) que nos mantuvo en la pobreza en las décadas de los 80/90 y con quienes, a pesar de las ingentes cantidades de dinero aportadas por Europa, en ningún momento se pasó de los 12'5 millones de afiliados a la SS; el mismo PSOE que en poco más de tres años destrozó una economía que generaba más de 600.000 empleos anuales, herencia del PP de Aznar, y que nos llevó de una afiliación de 19'5 millones y un superávit de 40.000 millones a una afiliación de 16 millones y un déficit de 110.000 millones (por si el PSOE no se bastase solo, con ayuda de una crisis que, dicho sea de paso, a ninguno de los principales países europeos afectó tanto como a nosotros); el mismo PSOE que mantiene a las regiones de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha como las más pobres de España, tras casi cuatro décadas gobernándolas; el mismo PSOE al que, si le damos tiempo, convertirá a España en el país más pobre de Europa (los más pobres de España, los más pobres de Europa).
Yendo al pasado más reciente, entre 2013 y mediados de 2018 aumentó el empleo privado y disminuyó el conjunto empleo público/parados/pensionistas (aumentaron los ingresos del estado y disminuyeron los gastos). A partir de mediados de 2018 ya aumenta el conjunto empleo público/parados/pensionistas (en el cuarto trimestre también aumentó el desempleo privado). No hay mucha estadística de 2019, pero las noticias que llegan por la prensa apuntan a más déficit, apuntan a depresión, apuntan a lo que siempre ocurre cuando gobierna el PSOE, "casualmente". Habrá que tentarse la ropa.
Volvió el PSOE hace dos días y ya vuelve a aumentar el déficit; nos salimos del rumbo que no perjudica a nadie y viramos hacia la que parece ser querencia estratégica del PSOE: beneficiar a unos en perjuicio de otros. En su afán ventajista, nos llevarán hacia una derrota que nos devolverá al abismo o, en el mejor de los casos, nos mantendrá indefinidamente con el agua al cuello y de puntillas.
En un país como el nuestro, cuya principal riqueza es el empleo privado (del que se nutre el empleo público y demás), el desempleo privado es sinónimo de pobreza, y dado que el PSOE y el despegue del empleo privado están reñidos, cabe concluir que el PSOE es sinónimo de pobreza. Para que se confirme el pronóstico y volvamos a tener dirigiendo nuestros destinos a este PSOE especialista en minar la economía hará falta que muchos trabajadores privados, muchos pensionistas y otros muchos en busca de empleo les apoyen, es decir, hará falta que les apoyen muchos de los que después sufrirán las consecuencias.
Meteremos al elefante en la cacharrería, y después nos lamentaremos de la hecatombe. Traeremos a unos auténticos profesionales en gestionar la miseria, y después nos quejaremos de ser famélica legión. Y juraremos en arameo cuando, a continuación, nos aflojen la cartera para pagar los destrozos, sin tener el magro consuelo de elegir como mal menor quedarnos sin todo lo roto, porque nos quedaremos sin ello y además lo pagaremos, como se ha de pagar o devolver lo que es prestado. Y volveremos al agujero insondable que nos dejó el PSOE de ZP y su equipo de demoliciones y derribos. Luego vendrán los inevitables recortes y culparán a los gestores del momento (como a los "marianocomplejines" del PP, quienes todo otorgaban callando), como si el susodicho ZP hubiese dejado algo de donde recortar.
Votemos al PSOE, que después ya nos reiremos todos una barbaridad (y nuestros hijos y su futuro nos lo agradecerán). Al tiempo.
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