Escaladores y buitres: amistad en el risco
Me concentro en el paso. Apoyo la punta del pie en el resalte y me estiro a coger una presa de mano que parece buena. Consigo elevarme y acceder a la reunión. Momentos de satisfacción plena que colman el interior de un escalador.
En ese momento consigo liberarme de la tensión y disfrutar del entorno que me rodea. El abismo a mis pies, el cielo, los diferentes valles y cordales. La fauna con quien comparto ese espectacular momento.
La simbiosis del escalador con las aves que anidan en las paredes es de sobra conocido por ambas partes.
Más de un siglo de escaladas en nuestro entorno, desde que don Pedro Pidal (marqués de Villaviciosa) iniciase la escalada en Asturias con la ascensión del Picu Urriellu en 1904. Desde entonces, generaciones de escaladores han convivido con distintas especies de aves que habitan en las áreas de escalada.
Llevo más de media vida en la pared, escalando en Asturias y toda la geografía nacional, también con escaladas en otros países. La convivencia con las aves es norma común en todos los colectivos de escaladores. Nunca he observado ni me he enterado de la agresión de un escalador contra las nidaciones próximas a una vía de escalada.
La fauna interpreta sabiamente dónde está el agresor, de quién tienen que huir. El ruido de las cuerdas y mosquetones no es comparable a la explosión de las escopetas. El olor del magnesio no se parece al de la estricnina. Sólo hechos de agresividad ponen en riesgo el equilibrio natural de estos habitantes de máximo derecho que pueblan los riscos de nuestra maravillosa orografía.
Al igual que el acto de alimentar en comederos a la población de buitres, el simple hecho de observación mutua entre aves y escaladores no hace peligrar la existencia de la especie protegida. Como muestra hemos de valorar el incremento progresivo de la población de buitres aun con la presencia de los escaladores compartiendo el hábitat natural.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

