Cagancho

5 de Abril del 2019 - Antonio Corostola Fernández (a)

Solo en dos ocasiones mantuve "confrontación epistolar" (permítanme la cursilada) en estas páginas con dos asiduos en ellas. Una, ya finiquitada, con el señor Arjona, y la actual con don José Viñas. En ambos casos es evidente que pertenecemos a ideologías distintas, pero también observo que ambos utilizan con frecuencia la adjetivación sin venir a cuento, la imputación de cosas no expresadas por mí y muy "finamente" el insulto. Con el señor Viñas todavía estamos en ello, pero con el señor Arjona, quizá por la necesidad de administrar el espacio, no se publicaron ninguna de mis dos últimas despedidas, por lo que para quienes no me conozcan quedé como "Cagancho en Almagro". Como observo que la escasez de espacio no impide al señor Arjona publicar casi a diario desplegando su ingente conocimiento sobre los países americanos excepto sobre Nicaragua, Venezuela y Cuba, agradeceré la publicación de esta carta acompañada de cualquiera de las dos últimas remitidas y no publicadas, todo esto respetando su derecho a publicar conforme a su criterio.

Homenajeadores

Me pregunto qué diría hoy el cura guerrillero Gaspar García Laviana a quienes con frecuencia le rinden homenajes después de cuarenta años desde salones cómodos y bien acondicionados, mientras no son capaces siquiera de denunciar el atropello actual de los DDHH en su querida Nicaragua por los que él dio su vida y hoy la están destruyendo el tirano Ortega y su señora vicepresidenta. No pido que luchen como él hizo, pues para eso es necesario disponer de valentía y arrojo, valores que no son necesarios para organizar conferencias ni para tildar de genocidas a este Diario y a personajes públicos que lo único que hicieron fue patrocinar una conferencia en Oviedo del ex presidente de un país democrático, aliado y amigo del nuestro. Eso, insultar con esos adjetivos injustos se puede hacer en el país del invitado y en el nuestro, pero no en la actual Nicaragua, en Venezuela o en Cuba, países cuya organización política idealizan los "homenajeadores citados" mientras criminalizan a otros que después de luchar contra la criminal guerrilla consiguieron democratizarse. Los líderes guerrilleros disfrutan hoy en Cuba de los "placeres" prohibidos a los cubanos que no sean dirigentes del partido único.

Homenajear al cura guerrillero que alejándose de su Iglesia para defender con las armas a quienes sufrían tiranía, insultar a medios y ciudadanos, juzgar con valores actuales a quienes buscando una vida mejor dejaron el país y se atrevieron a aventuras en tierras desconocidas llevándose cultura y lengua que perduran hasta hoy es fácil, pero emularlos es solo posible con el arrojo mostrado por Gaspar y nuestros ancestros. El resto es solo "bla, bla, bla…".

La "virtud del ideólogo" es perder la perspectiva de la realidad y no ver más allá de las narices, lo que no le pasa a nuestro Gaspar de hoy, que cuando ve la deriva de su partido del alma se va, convirtiéndose en un apestado traidor. Nuestro Gaspar es Gaspar Llamazares. Mi pensamiento político está en las antípodas del suyo, pero no soy un ideólogo y consigo ver las virtudes que otros puedan atesorar.

Esta es la última

El presente escrito tiene como objeto finalizar el "intercambio epistolar" mantenido con otro lector, gracias a la generosidad de este diario. Comenzó así:

El pasado 3 de diciembre del 2018 un lector de este diario -LA NUEVA ESPAÑA- y colaborador frecuente de esta sección publicó un escrito bajo el título "Morrió Bush". Observando los muchos conocimientos que "acreditaba tener" de hechos tan lejanos como los que imputaba al señor Bush creía yo que alguno tendría de otros más próximos en el tiempo, que yo no conocía en profundidad como es la destrucción actual de Nicaragua por el señor Ortega, según informa a diario la prensa internacional y sus propios vecinos. Por eso aproveché la circunstancia para preguntar por otro hecho más próximo a España (o debería decir a nuestro país) y a mí, que las "hazañas de Bush". La pregunta era: ¿si el señor Carrillo, asturiano y ya fallecido, hubiera tenido tanto poder y durante tiempo como el señor Bush, cuántos Paracuellos habría? Menté la "bicha". Me interesa lo que rodea al asturiano señor Carrillo, porque:

Mi padre tuvo que "abandonarnos" a mí madre y a mí, casi recién nacido y exiliarse en su propio país.

Mi abuelo salvó su vida gracias a unos socialistas amigos que arriesgando su vida consiguieron sacarlo de la cárcel de Avilés la noche que le iban a asesinar.

A un tío de mi mujer le sacaron de casa a las tres de la mañana y le asesinaron en el Piles de Gijón abandonando su cadáver.

Al hermano de un amigo, de 17 años, lo asesinaron porque iba a misa y así, centenares.

Y digo menté la "bicha" pues el lector al que aludo replicó de modo poco acorde con la cordialidad que debe existir en estos temas, acusándome de afirmaciones e ideas que de ninguna manera figuraban en mi primer escrito y así continuamos con varios escritos hasta el último del lector aludido y el mío de réplica, no publicado por razón que desconozco, aunque acepto y respeto, pues es derecho del medio. Creía yo que sería por exceso de texto, pero aprecio que no, pues mi "oponente" continúa publicando en la misma sección, la última el 28/01/19, con textos tan amplios como "la propia Biblia".

Tanto si se publica mi última replica, como si no, doy por concluida esta "disputa" agradeciendo a LA NUEVA ESPAÑA su confianza y admirando el buen trato dispensado a quien en escrito de fecha 17/12/18 y título "Bush y sus muertos..." tildó a este diario, a Cascos, el rector y a Gabino de "genocidas" por ser patrocinadores de la conferencia de Bush en Oviedo que tanto disgusto a sus detractores en contraste con el agrado que debió proporcionarles las conferencias de Gorbachov y Simón Peres en el mismo lugar y mismos patrocinadores.

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