El partido abstencionista
Cuando se olfatean en el horizonte nuevas elecciones generales se me abre el apetito para intervenir en política por medio de la prensa y reclamar el voto de nuevo para mi partido: el Partido Abstencionista (PA).
Repasando los resultados de las últimas elecciones generales de 2016, la situación quedó como sigue:
1.º Partido Abstencionista: 10.435.955 de no votantes; 2.º Partido Popular: 7.906.185 de votantes; 3.º Partido Socialista: 5.424.709 de votantes; 4.º Podemos: 5.049.734 de votantes; 5.º Ciudadanos: 3.123.769 de votantes; 6.º ERC-CATSI: 629.294 de votantes; 7.º Convergencia Democrática Catalana: 481.839 de votantes; 8.º PNV: 286.215 de votantes, y 9.º EH Bildu: 184.092 de votantes.
Pues bien, estos resultados son los que justifican el pertenecer al Partido Abstencionista, donde 10,5 millones de no votantes, en su gran mayoría gente que no está de acuerdo con el sistema electoral que se utiliza en España, no tiene ninguna representación en el Parlamento.
Un sistema en el que cuatro partidos independentistas (los cuatro últimos que entre los cuatro apenas llegan al millón y medio de votos) dirigen en el Parlamento los destinos de nuestro país, chantajeando al partido en el gobierno de turno, para lograr beneficios exclusivos para sus territorios (véanse policías autonómicas, véanse idioma propio excluyente, véanse prebendas económicas, véanse beneficios fiscales, etcétera, etcétera). ¿Quién va a creer en este sistema electoral? ¿Por qué la abstención no tiene representación parlamentaria? (10,5 millones de abstenciones); pues porque el sistema está pensado para que aunque votasen medio millón de personas en todo el país, el reparto de escaños, prebendas, salarios, dietas, vacaciones, etcétera, se haría exactamente igual.
Y el otro motivo para pertenecer al Partido Abstencionista es comprobar el nivel ínfimo, de patio de vecinos-nas, que está alcanzando la política en nuestro país a pasos agigantados, con una fragmentación del voto cada vez mayor, debates vacíos de ideas y contenidos, pues no hay ningún interés en llegar a consensos en temas fundamentales y elementales para los ciudadanos. Las elecciones son como una oposición para obtener una plaza de funcionario público. Lo importante es sacar plaza.
Por todo lo expuesto solicito fervientemente el próximo 28 de abril el voto para mi partido, es decir, la abstención.
Si quieres que este país mejore, no votes, y tómate el domingo 28 como jornada de reflexión haciendo una excursión lo más lejos que puedas de la urna que te corresponda, para no tener tentaciones.
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