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Al señor Viñas del señor Don

12 de Abril del 2019 - Antonio Corostola Fernández (AVILÉS)

Señor Viñas, la ironía no se le da bien, úsela cuando guste, pero en cartas abiertas en la prensa le dejan fatal, a mi entender. Según el criterio de otro colaborador, en este medio se le da muy bien, pero no le haga caso, le engaña.

Sé que "oficialmente" las críticas que desliza en su escrito del nueve de abril no van dirigidas a mí sino a "don señor", pero incluso a un "mojigato tonto de la derecha" como yo no se le escapa la intención. Se apoya usted en la ayuda, supongo de un amigo, el señor Alonso, a quien no conozco y no le pedí intervenir en nuestra conversación ¿Lo hizo usted?

Nuestro pequeño rifirrafe comenzó cuando Vd. criticó duramente el escrito de otro colaborador con este medio que pedía tratar de erradicar la blasfemia de nuestras costumbres, no porque los blasfemos fueran buenas o malas personas, sino porque era una dolorosa y maleducada costumbre. Aunque el escrito no me pareciera muy afortunado en la forma, yo me adherí porque comparto el fondo. El autor no mencionó en su escrito lo que Vd. le atribuye, costumbre arraigada en su noble izquierda para que el escrito les quede redondo. No escribió que el asturiano blasfema hasta el infinito sino "creo que falle por poco, y así hasta el infinito". Tampoco escribió ejemplos de personas malas que blasfeman por un penalti sino "porque el árbitro aquel no pitó un penalti". Como dije, me adherí porque considero de mala educación social la blasfemia, sin necesidad de mezclarla con lo religioso, que también, y ya le dije en otra ocasión que la educación tiene varios escalones. Otro que Vd. siempre traspasa es el insulto. Además del genérico contra los millones de personas en el mundo (mundial, no el periódico) que deciden adoptar la ideología que representa la derecha, en España casi la mitad de la población, están los insultos personales. ¿Es condescendiente quien trata públicamente a otro, en este caso a mí, de mojigato, melindre, viejo, pisa huevos, impertinente, remilgoso, pedante, hijo de papá, ¿de quién es hijo Vd.?, prepotente, remilgado, tonto, ególatra, ñoño, confundido, despistado, listillo de turno, caradura, torpe, vanidoso y pedante? Quizá se me olvide alguno. Sé que muchos son adjetivos, pero su mención no es precisamente de alabanza.

Naturalmente que mis padres se sacrificaron para mis primeros estudios, ¿es acaso un mal ejemplo para "su izquierda"? Sé que para la izquierda seria y competente, que respeto, no.

Nunca pretendí cerrarle la boca, solo le corregí públicamente una falsedad que Vd. sabía que lo era, pero quedaba bien, la ley de divorcio que incluyó en su diatriba contra quien solo pide tratar de evitar la mala costumbre de blasfemar, fue elaborada, presentada en cortes y aprobada gobernando un partido de derechas (erre que erre) y sin meterse en vidas ajenas Vd. publicó que en el PSOE nadie se había divorciado después, cuando sabía que no era cierto, pero también quedaba bien.

Yo no estoy doctorado como el doctor Sánchez (en una Universidad católica y privada), pues las carreras técnicas y las especiales no estaban integradas en la Universidad y el doctorado vino ya tarde para mí. Si aludí a mis estudios y trabajos fue para desmentir a su apoyo señor Alonso que afirmó que hasta el 82 en España nadie había comido caliente si no era hijo de señorón o estraperlista. Yo sí había comido a pesar de haber nacido en un pequeño y precioso lugar sin ninguna infraestructura y ser hijo de un obrero del puerto. Para el Bachiller (8 cursos) tenía que cruzar la ría de Avilés a remo, ir entre vagones de carbón a tomar el tranvía hasta el parque y después andando hasta el colegio. ¿Cómodo, verdad? En verano a las cinco de la mañana estaba en la mar a remo para pescar calamares con lo que compraba los libros para el curso.

¿Cómo puede ser tan zafio y atrevido mencionando en este pequeño rifirrafe a las abuelas? Yo no tuve abuelas, mi madre quedó huérfana a los 9 años con cinco hermanos menores que ella y con valores de derechas todos salieron adelante en tiempos difíciles. ¿No tiene argumentos menos zafios?

¿En qué parte de mis réplicas le intenté dar clase de literatura? Poco aprendería si fuera cierto, pues soy de ciencias. Solo le digo que socialmente es norma y costumbre en personas leídas como usted que publican en prensa que el Señor solo se aplica cuando no se identifica la identidad. Lo habrá visto en películas militares, "sí, señor," o normalmente identificando al interlocutor, "Sí, señor Viñas". De la gramática no me ocupo para nada y de una de sus ramas, la ortografía se ocupa la "máquina".

En este oficio ocasional ser honesto, entre otras cosas, consiste en señalar que alguna de nuestras ideas pertenecen a otro y usted no lo hizo, parece ser que pertenecían a Felipe González.

La mezcla de religión y política es propia de países islámicos y no a la España de hoy y usted lo utiliza para fustigar a la derecha política.

Por favor, no sea grosero, qué tiene que ver discutir sobre la blasfemia, que de eso va lo nuestro, con "ser capaz o incapaz de armonizar católico con valores de derechas, salvo por los ovarios o cojoninos escondidos que no pueden hablar". Leyendo esto creo que necesitaría usted unas lecciones de sintaxis, pero no estoy yo dotado para ello, recuerde que soy de ciencias.

Como es posible que no se avergüence al hablar de corrupción cuando durante cuarenta años el gobierno de izquierdas de Andalucía gastaba el dinero de los parados en putas y cocaína y había quien tenía bajo el colchón dinero "pa asar una vaca". ¿Le parece poco que dos presidentes que además fueron ministros estén siendo juzgados? En Oviedo tiene próximo al honrado sindicalista que alzaba el puño en las campas de León.

Probablemente tiene razón cuando afirma que "todo el mundo sabe que dios es de izquierdas" y siendo así sus santos más nombrados serían los que mencionaba un colega de sección: Stalin, Mao, PolPot, Castro, Chaves y Maduro, añadiendo los que otro colega propone: Iglesias, Otegui, Rufián, Echenique, Monedero, Almeida, Wyoming y Ferreras. Yo añadiría a Dolores Delgado, la actual ministra de Justicia, amiga de Villarejo, que durante una charla bien regada se reía de su colega de Interior por ser maricón, no anduvo con eufemismos y le pareció de perla que Villarejo montara un puticlub para obtener información a la que llamaba información vaginal. Izquierda modelo.

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