Reciclar, sí o sí y bien
Desde hace bastante tiempo estamos recibiendo un verdadero aluvión informativo por parte del Ayuntamiento, prensa, televisión, radio..., se realizan actividades en las que participa gente muy joven, también en los colegios se promociona y se dan charlas para dar impulso a esta práctica.
Estoy refiriéndome a “el reciclaje”.
Esto, que creo que en nuestra conciencia ya lo es, debería ser obligatorio por ley.
No hay excusa de complicación para cumplir con ello ya que resulta muy sencillo y fácil llevar a cabo una labor de reciclaje verdadera y eficaz en nuestros hogares.
Solo la desidia y la falta de solidaridad para con nuestros vecinos se interpone en su realización. Éste (el reciclaje en casa) es uno de los pocos temas en los que, desde las instituciones, se están dando bastantes facilidades para que no nos resulta muy trabajoso el cumplir con uno de los deberes fundamentales que nos ha surgido con el paso del tiempo: “el control de los desperdicios”.
Los pasos son muy sencillos:
–Las comunidades de vecinos deben implantar ya el cubo marrón.
–En el cubo marrón: solo orgánicos. Cualquier resto de comida (cocinada o no), pieles de fruta y patatas, cáscaras de huevos y frutos secos, posos de café e infusiones, restos de plantas, servilletas de papel, papel de cocina, papel con restos de comida...
–En el cubo amarillo: solamente plásticos, envases, tapas de tarros y frascos, latas, papel de aluminio, bandejas del llamado “corcho blanco”, metales, bricks...
–En el cubo azul: única y exclusivamente papel y cartón.
–En el cubo verde: solo vidrio.
–En el cubo negro o gris: pañuelos de papel, pañales, colillas, compresas, restos de tela, toallitas desmaquilladoras...
Al final me doy cuenta que no hago más que repetir lo que llevan diciéndonos desde hace mucho tiempo.
¿Tan difícil es?
Sin embargo, ¿por qué seguimos tirando papel y cartón en el cubo amarillo? ¿Por qué tiramos plásticos, botes, envases en el cubo azul?
¿Por qué lo mezclamos todo? ¿Por qué tiramos bolsas llenas de basura mezclada en las papeleras?
Las papeleras debemos utilizarlas correctamente y depositar en ellas esos papeles y esas bolsas de plástico que solemos tirar al suelo.
Al suelo, en nuestra calle, no debemos tirar nada, ni una colilla, ni un papel, ni un plástico por pequeños que sean, nada. Nada es nada.
En las terrazas de los bares hay que tirar las colillas en los ceniceros y los papeles en la papelera y, si en algún bar no lo ponen en la mesa, hay que exigirlo.
No pertenezco a ningún grupo ni asociación, ni siquiera me considero ecologista, mi interés radica única y exclusivamente en que nuestra ciudad sea un ejemplo de civismo.
¿Necesitamos que cada uno de vosotros tenga detrás a una persona con una escoba para que minimice nuestra dejadez y recoja lo que tiramos?
Demostremos que no y que somos capaces de hacer lo correcto. No es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia.
A esta tierra, que nos provee de todo lo necesario para vivir, se le están agotando los recursos. Lleva muchos siglos dándonoslo todo sin recibir nada a cambio, miento, sí recibe algo a cambio: desprecio.
Lleva mucho tiempo con la náusea y aguantando el vómito. Vómito que, más pronto que tarde, no podrá retener y sufriremos las graves consecuencias que esto traerá consigo.
Siempre habrá gente que pase de todo pero, si la mayoría o hacemos bien, seguro que esos “pasotas” se sentirán incómodos haciendo las cosas mal y acabarán reciclando.
Venga vecinos, no es tan difícil. ¡Vamos a ello!
Un saludo de un vecino de Oviedo.
Paulino Álvarez Fernández
Oviedo
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