Camuflada subida de impuestos
El pasado día 2 de abril, la Agencia Tributaria puso a disposición de los contribuyentes (que en mi opinión, somos los paganinis del "buen vivir" de tanto listillo metido en política) el programa denominado “Renta Web”, a través del cual los contribuyentes o "paganinis" podemos confesarnos con el Fisco respecto de nuestras cuentas correspondientes al 2018, adelantándonos a la campaña de Renta presencial.
Aun a riesgo de ser reiterativo e incluso pesado con el tema, un año más voy a incidir sobre lo mismo. La Hacienda pública, a través de la Agencia Tributaria, nos exige a los ciudadanos cada año en primavera (no como la Iglesia a los niños el hacer su primera comunión) sino una confesión y comunión más que añadir a cada año. Y lo que yo vengo denunciando públicamente a través de mis cartas-artículo, es que este organismo estatal parece que se olvida de que la inflación no se queda quieta; todo sube de precio y todo se devalúa. Yo pregunto, un año más: ¿Cómo puede ser que Hacienda no quiera enterarse de que el poder de compra o poder adquisitivo del euro no es el mismo hoy que el de hace un año, y mucho menos aún el de hace cinco o diez años?
Cuando el contribuyente somete su base imponible del IRPF a la escala de gravamen, no puede ser la misma escala año tras año. Si se trata de un impuesto progresivo, cuya escala de gravamen va por tramos de renta, lo lógico es que esos tramos vayan variando al alza conforme al IPC oficial de cada año, y no se queden estancos año tras año. Igual ocurre con las "reducciones en la base" y las "deducciones en la cuota", así como con en el importe del "mínimo personal y familiar". La no actualización de todas estas partidas del IRPF, en mi opinión, son una camuflada o solapada subida de impuestos, que a unos contribuyentes les supondrá más y a otros menos, pero siempre supone rascarnos el bolsillo de manera solapada.
Cada año anuncian el aumento de contribuyentes con derecho a devolución, lo que representa que el Fisco durante todo un año les está reteniendo de sus ingresos más de lo que les corresponden. Como de año en año resulta que la declaración de la renta ya nos viene prácticamente hecha por Hacienda (salvo algunas excepciones), y además somos tan comodones que preferimos no preocuparnos ni dedicar nuestro tiempo a estos temas, pues resulta que en cuanto vemos que la declaración nos sale a devolver, ya la damos por buena y aquí paz y después gloria. Parece más bien que la gran preocupación de la gente es que el equipo de fútbol de sus amores vaya viento en popa, y que Hacienda acabe haciendo con nuestros dineros lo que le venga en gana, ya que lo que le sobran, según mi opinión, son listillos y aprovechados que le malgasten lo que ella tan hábilmente recauda a costa de nuestro esfuerzo.
José Luis Álvarez Lauret
Gijón
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