Robots y evolución
El hombre primitivo usó herramientas para construir herramientas y hace 70.000 años apareció un cambio climático. Una enorme sequía en África le obligó a emigrar y acabó poblando toda la Tierra. Evolucionó a “homo sapiens”, pero hace 4.000 años creó la nada sabia institución de la guerra al descubrir los metales. Los robots, la inteligencia artificial (IA) y la nanotecnología serán herramientas para hacer herramientas y se construirán ellas mismas. De este modo será posible una gran emigración de robots al espacio. En la actualidad, las sociedades que no posean esas herramientas sólo tendrán para perdurar la natalidad y su persistencia. En África son ya 1.000 millones los que sueñan y persisten en emigrar. En China, con la natalidad bajo control, se persiste en el desarrollo tecnológico. La evolución se decide ahora: ¿Quién coopera? ¿Quién se extinguirá?
«La Tierra es nuestra cuna, pero uno no se queda eternamente en la cuna» (Konstantín Tsiolkovski). Enviamos el telescopio espacial Hubble como un robot para mirar más allá de la cuna, y antes a las Voyager. Ha llegado el momento de evolucionar desde esta sociedad basada en producción competitiva, riesgo, publicidad y consumo desmedido; a una sociedad basada en producción colaborativa, seguridad de vida, información y consumo responsable. Pues: «Solo tenemos esta nave perdida en la inmensidad del Universo. Y no hay botes salvavidas. No hay más allá posible» (Jacques Girardon). Así que, si Gaia tosiera, la evolución forzaría a la extinción de muchos y a la simbiosis entre supervivientes y máquinas.
Ha llegado el momento de colonizar el sistema solar con robots. Ese exterior solo es apto permanentemente para ellos, o temporalmente para humanos con su ayuda. Mientras, en la Tierra, la humanidad iría evolucionando a una nueva conciencia de vida y ética. Una nueva humanidad amante de la diversidad, del bien propio, y del general. Alguien definió la vida como un sistema capaz de reproducirse a sí mismo, utilizar energía, crecer y morir para dar paso a las mejoras existentes. Robots, IA y nanotecnología seguirán ese camino en el espacio con una mente metálica y aquí, nuestra conciencia crecería y a la muerte del cuerpo pasaría al Universo para seguir evolucionando.
El siguiente paso evolutivo será, probablemente, una mente artificial del sistema solar y una mente de conciencia evolucionada en la humanidad que nos llevará a contactar con otras mentes del Universo. Toda una evolución hacia la llegada de la promesa de un sueño.
Enfocado el Hubble a uno de los puntos más oscuros del espacio, nos mostró que, más allá de esa minúscula oscuridad, había millones de galaxias en furiosa ebullición. La curiosidad del hombre primito, tras ascender una colina y ver a lo lejos otra colina, le movió a continuar. Hoy llegó a fotografiar los bordes de un agujero negro. ¿Qué habrá más allá?
Carlos Muñiz Cueto
Gijón
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