Semana santurrona
El sentido de esta semana es estrictamente cristiano. Pero todos apreciamos que es tiempo de hipocresía elevada a la máxima potencia. Esta semana representa unas segundas vacaciones, tiempo de diversión, playa y jolgorio. Puro circo. Espectáculo de masas fuera de su sentido. De todo ello participan el pueblo llano, políticos, militares y eclesiásticos, disfrazándose de carnaval. Desfilando por las calles encapuchados con cucurucho y faldón hasta los pies para que nadie los reconozca. De ahí que llueva siempre por estas fechas. Ni Dios quiere ser representado de esa forma. El dinero que mueven estas procesiones las convierte en puro negocio, fuera de toda lógica cristiana. El turismo vacacional (que no religioso) en muchas ciudades para ver este espectáculo callejero es contradictorio con el sentimiento cristiano.
Resulta que para el cristiano el significado de esta Semana Santa no debiera empezar el Domingo de Ramos, sino el Miércoles de Ceniza, con el principio de la Cuaresma, donde es imprescindible guardar ese tiempo, prepararnos hasta el día de Ramos (cómo Jesús se preparó en esos cuarenta días solo en el desierto). Pero no, el uso y abuso de una fiesta religiosa, se convierte en parranda callejera solo en esta semana de Pasión, la también llamada fiesta Pascual. Seguro de ahí viene el error de todos, una fiesta a lo grande patrocinada por la especulación que a todos nos arrastra al consumo desenfrenado, buscando siempre una ocasión para ello y, qué curioso, las fiestas religiosas son su predilección, lo vemos con el nacimiento de Jesús que los cristianos celebran por Navidad, aunque ésta sería una ocasión más festiva si cabe para celebrar. La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que va desde la tarde del Jueves Santo a la tarde del Domingo de Pascua, solo el Domingo después de su resurrección supondría júbilo y diversión, antes ¡no! salvo qué, como sabemos ocurrió, lo asimilamos como otra jarana más al servicio del negocio especulativo y vacacional. Bien por nuestra economía, pero no la llamemos Semana Santa, sino semana santurrona.
Quiere decirse que el sacrificio de Jesús muriendo en la Cruz, que debiera aportar nuestro encuentro con ese Dios desprendido, tanto que murió y sufrió por todos nosotros, y nosotros se lo pagamos con juerga callejera vistiéndonos de payasos, con todo el respeto y admiración para los payasos. Estos días tendrían sentido verdaderamente cristiano si cada procesión y participante de estas fiestas tan anacrónicas, hiciera ese desprendimiento (sin esperar que fuera tan generoso cómo el de Jesús) al menos realizando buenas acciones y convirtiéndose en mejor persona a partir de ahora. Pero verán cómo salen en tropel varios ofendidos por mi reflexión ¡quizás! porque su fiesta, no corresponde con el verdadero sentir cristiano de esta Semana Santa.
Si Jesús volviera a la tierra, recen porque no fuera en estas fiestas, les patearía por la calle por usar su nombre para su divertimento.
Todo con el respeto que merecen tantos cristianos de verdad, que se sentirán poco representados también en esta especie de carnaval religioso.
José Viñas García
Limanes, Oviedo
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

