Minería y sentido común
Recientemente he visto la noticia de la denegación del permiso para un proyecto de explotación, concretamente una cantera de pizarra en el concejo de San Tirso de Abres. El poner todo tipo de trabas a proyectos mineros es ya habitual en este país, tan aficionado a dispararse a su propio pie. Sin embargo, también refleja una importante pérdida de sentido común. Estudio para ser ingeniero, pero me parece que en la vida existe una base filosófica sin la cual, es cierto, se puede construir hacia arriba, pero una estructura que no fragua y acaba haciendo aguas. Y a esta base filosófica solo se puede llegar por uno mismo, no se enseña, y se alcanza pensando razonadamente.
En mi caso estudio ingeniería de minas, pero cualquier persona ajena a este campo puede hacer un simple ejercicio para comprender la minería. Basta con echar un vistazo alrededor tuyo y analizar de que material están hechos los objetos que ves, y pensar cual puede ser la procedencia de dicho material. Probablemente el 80% provenga de algún tipo de explotación con técnicas mineras. Siendo esto así, pensando un poco se llega rápidamente a la conclusión de que la vida tal y como la conocemos sería inviable sin la minería; y que el desarrollo de la sociedad humana estuvo, está y estará indiscutiblemente ligado a la minería. "Si no se cultiva, sale de una mina". Esta es la base a la que me refiero, y partiendo de esta premisa se puede empezar a construir, pero la cual, si se rechaza, nos conduce sin remedio al fracaso.
Ahora bien, cuando ya tienes los conceptos claros, entonces es cuando es obligatorio entrar al detalle. Es decir, ahí es donde debe entrar la seriedad y el rigor. Cuando se elabora un proyecto de explotación, lo importante es que se elabore de manera correcta y excelente, siendo ese el tema de debate, no si es necesario abrir una mina o no. Lo importante, como todo en la vida, es que las cosas se hagan bien, y en caso de echar para atrás un proyecto, lo lógico sería aludiendo a razones técnicas y de peso. Pero aquí llega el problema, la mayoría de las opiniones y argumentos contrarios a la minería carecen de fundamento alguno, llegando a ser aberrantes y demostrando esa negación de la base anteriormente mencionada.
Respecto a la cantera de pizarra, aludía el colectivo ecologista que los vecinos iban a sufrir vibraciones, ruido y polvo. Genios, la pizarra no se explota mediante explosivos porque quedaría totalmente fracturada (inservible), siendo conocida su fragilidad. De facto el problema de vibraciones, sin explosivos por medio, desparece; cuando aun utilizándolos las vibraciones son estudiadas al máximo para que no sean perjudiciales. El explosivo, ese gran desconocido. La pizarra principalmente se corta con hilo diamantado en unos grandes bloques, los rachones, que luego son llevados a una planta de tratamiento. Respecto al polvo, cuando las cosas se hacen bien se toman medidas para prevenir ese problema. Se riega el corte con agua, se instalan lavaderos para las ruedas de los camiones y muchos más etcéteras. He ahí la diferencia entre hacer las cosas bien y mal. Y respecto al ruido, en caso de detectarse una contaminación acústica que supere los límites de la ley, existen muchas medidas de cara a su amortiguamiento, como la colocación de pantallas que lo amortigüen.
Desconozco el proyecto en su totalidad, también se hacía mención a la ausencia de estudio sobre la escorrentía en la explotación o la restauración posterior de la zona, siendo esto último objeto de otros debates. Es posible que el proyecto pudiera tener fallos en su redacción, en consecuencia, paralizándose este hasta que dichos fallos sean subsanados. Sin embargo, es necesario que esta aversión a la minería producto del desconocimiento de la gente, el odio sin fundamento de algunos y la cobardía de ciertos políticos, llegue a término. Encima en este país, sumado a lo que antes dije, es mucho el gusto de compararnos con otros países del entorno, compararnos con sus fortalezas obviamente, para posteriormente echar pestes sobre nosotros.
Pero claro, cuando se realizan comparaciones no se entra al detalle, produciendo de ese modo solo cosas chapuceras. Ese es el caso de la idílica Suecia, paraíso social donde los haya, siempre presente en los debates como ejemplo a seguir. ¡Suecia tiene un precio de la electricidad bajísimo!, dirán unos. Suecia tiene diez reactores nucleares operando, cuando su población es de 6 millones de personas, mientras que España con 45 millones tiene 7 centrales nucleares. ¡Cuánto gasto social en Suecia!, dirán otros. Suecia tiene unas reservas de petróleo brutales, siendo este un petróleo extraligero de la máxima calidad, pues no todos los petróleos son iguales. Significado, dinero a espuertas para gastar. Mientras en España se anunció una campaña de prospección solamente para averiguar, sin significar eso una explotación asegurada, si existían cantidades explotables cerca de Canarias y oh, sorpresa, todo el mundo en contra. Ahora cerramos las centrales de aquí y le compramos energía a Marruecos, y suma y sigue. Pues nada, así nos va.
Francisco Rodríguez Ordóñez
Oviedo
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