Se equivoca el Papa
Con todo el respeto. A Su Santidad el Papa Francisco, en su acertada labor al timón de la barca de Pedro. De cuando en cuando su Santidad el Papa Francisco, en su acertada labor al timón de la barca de Pedro, también se equivoca, y los medios de comunicación mundial publican sus venerables ocurrencias. El Papa, apegado como es a novedades de repente, en esa actitud humana de simpatía, según su ponderado juicio al bien común, se equivoca de cuando en cuando, como en la respuesta a la periodista al regreso en el avión a Roma, a España “cuando haya paz”. A Dios gracias Santidad, en España disfrutamos de ella hace ochenta años, cuarenta de paz en la dictadura y cuarenta en la España constitucional, monárquica y democrática.
Se equivoca de cuando en cuando. Hace un tiempo, en su viaje a China, el Papa Francisco casó a dos azafatos durante el vuelo, la benévola ocurrencia, un hecho sin precedentes en la historia de la Iglesia, pues ningún Pontífice hizo algo similar. Los contrayentes ayudantes de vuelo estaban ya unidos por lo civil, y según un informe, ambos esperaban casarse por la Iglesia, pero que el hecho se concretara sobre el avión y por el mismísimo Papa Francisco. Creo, Santidad, que no hace falta ser canonista para decir que esta boda no se hizo de acuerdo con las normas canónicas, faltó el consentimiento pedido y otorgado de forma individual y el núcleo del sacramento. Y aunque todos los sacramentos contienen dentro de sí virtud divina y admirable, no todos poseen el mismo rango, según lo enseña bien el catecismo romano tridentino: los más necesarios son el Bautismo, la Penitencia y el Orden, por distintas razones el más excelente es la Eucaristía. En esta boda aérea el Papa Francisco se equivoca, al no cumplir con lo que establece la Iglesia y siendo él como es dado a novedades de repente y al capricho en lo relacionado con los sacramentos, dos quedan tocados con esta improvisada boda aérea, el del matrimonio y el de la confesión, puesto que siguiendo el ejemplo del Papa, no hará falta confesarse de pecados mortales para recibir un sacramento, aunque suponga un sacrilegio.
El Papa Francisco hace y deshace según su parecer, y de cuando en cuando también se equivoca, no todo cuanto él dice o hace es permisible, las normas de la Iglesia son estrictas porque estricta e inamovible es la Ley de Dios, que no se adapta a los tiempos y circunstancias, sino que rige sobre la Humanidad hasta el final de los siglos.
El término “ex opere operato”, ya prácticamente asumido por unanimidad entre los teólogos en el siglo XII y recogido por el Concilio de Trento, refiere, pues, que la gracia se confiere en virtud del mismo signo sacramental, y no en virtud del sujeto que lo recibe o del que lo administra (caso en el que se emplea la fórmula “ex opere operantis”). También afirma que siempre son necesarios.
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