Generaciones consentidas y refalfiadas
Según noticias publicadas, menores de Llanes crean el chat "niñas suicidas" con "nicks" asociados a trastornos como la anorexia o la depresión, donde se animan a lesionarse. Añadiendo además: Por la "vulnerabilidad emocional" y "falta de identidad" de los menores actuales. Sobre todo en mujeres a partir de los 12 años.
¿Qué nos podría indicar esta macabra diversión? qué nuestra educación ha dejado mucho que desear. Podría ser, que alguna chiquilla individualmente por trastornos variados pudiera caer en semejante jueguecito fuera de la normalidad funcional. Pero cosa distinta, es que, se unan varias niñas y adolescentes capaces de versionar una película de terror entre ellas y con ellas mismas.
Resulta que esa Ley de protección del menor, presentada y aprobada al albur de algún caso fuera de lugar, las feministas que todo lo elevan a la categoría de alarma social, la defendían sobre la base de que un niño jamás debe ser educado con cachetes y nalgadas, ya que, saldrán traumatizados, llenos de odio y limitará su capacidad intelectual. ¡Ya vemos, el efecto contrario al educarlos consentidos a más no poder! se convierten en desecho por refalfio. Se unen en manadas a cometer delitos, agresiones y violaciones. Individualmente se vuelven agresivos hasta con sus padres. Los últimos siete años creció la violencia de los jóvenes un 300% ¡Estarán orgullosas las feministas del rigorismo elemental! éstos, están educados sin cachetes y nalgadas.
Con ese cachete o nalgada "martirizador" a tiempo y no a destiempo, resulta que, respetaban a mayores, ancianos, padres, profesores, mujeres y menores; se convirtieron en hombres y mujeres que supieron luchar por derechos y cumplir obligaciones. Ser emprendedores, emanciparse jóvenes (ahora no, cerca de los 40 años y dependen de mamá y papá para todo) nos desarrollamos cómo personas, cumpliendo las diferentes fases de la vida de todo paso de niño, adolescente a mayor. Es más, en aquellos tiempos no se hablaba de tantas manadas, no había este tipo de manadas, no había machitos adolescentes que violaban a las mujeres, no había hijo que osara maltratar a padres, abuelos o ancianos cómo ahora. Fuimos generaciones que supieron luchar la democracia, la libertad y por los derechos de todos, entre ellos el de la mujer, sin leyes del menor supimos protegerlos, educarlos y prepararlos para esta vida. Ahora ¡no! pretenden vivir de rentas, de sueños y de ensueños, en un paraíso donde todos buenos, donde al mismo tiempo que quieren proteger al menor de su madre, padre o profesor, lo malcrían para que salga un adolescente (hombrecito y mujercita) energúmena y maltratador. No solo maltratarán a sus parejas, también a sus padres, abuelos y profesores (hombrecitos y mujercitas, tanto monta, monta tanto). Eso consiguió ésta súper-protección, para luego culpar a todos los hombres de los actos de sus hijos malcriados con toda serie de caprichitos y consentimientos.
Una nalgada a tiempo, no puede ser maltrato jamás. Leyes amparando derechos ¡sí!, pero, por delante deben estar deberes y obligaciones. De lo contrario, lo que vemos es lo que conseguimos, dos generaciones desechadas por malcriadas: la Millennials que comprende a los nacidos entre 1981 a 1995 y la "generación Z" las nacidas entre 1995 y 2015; incluso parte de la generación X. En ésta última empezaron nuestros males en cuanto a consentir y malcriar, quisimos darle a nuestros hijos todo aquello de lo que nosotros carecíamos, olvidándonos de que teníamos unos valores que puestos en balanza superan todas las adversidades, olvidamos inculcarles a nuestros hijos: amor, respeto, emprendimiento y esfuerzo. Los educamos consentidos y refalfiados, ahora pagaremos caro el dejar en manos de colectivos alarmistas siempre prestos y dispuestos a sacar tajada y atemorizar a la población con sucesos que a todos nos estremecen. Luego convencen a estos irresponsables políticos que sacan leyes en caliente como churros que empeorarán todo lo que pretendían solucionar.
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