Sant Jordi con ojos del siglo XXI
La semana pasada fue Sant Jordi, una festividad muy importante para la mayor parte de los catalanes que ofendidos, la defienden ante San Valentín o cualquier día dónde se pretenda celebrar el amor. Ese mismo día, un compañero de trabajo que recién ha llegado de Andalucía me preguntó sobre ello, y al contarle la famosa leyenda; ambos nos quedamos con cara rara. ¿Toda la vida asumiendo esa leyenda con orgullo y de repente me doy cuenta de que estoy defendiendo un gesto machista?
La princesa, de la que ni siquiera se menciona el nombre, tiene que ser salvada del dragón por un caballero porque ella sola, obviamente -nótese la ironía- no es capaz de luchar en condiciones. Y lo peor, los hombres deben regalar rosas a las mujeres pero las mujeres libros a los hombres, ellas que no se culturicen ¿verdad? Es cierto que esto cada vez se cumple menos, yo personalmente desde que soy pequeña he recibido libros en este día, pero no es lo que manda la tradición.
Aún así, Sant Jordi es uno de mis días favoritos del año y no voy a odiarlo por haber tenido esta reflexión, pero creo que sí que lo podemos mirar desde otra perspectiva y considero que preguntándonos el porqué de muchas cosas que nos parecen obvias en nuestras vidas es como mejor avanza la sociedad hacia unos mejores valores.
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