Parque Nacional, 100 años de atropellos
Se han cumplido 100 años de promulgación del parque nacional de la montaña de Covadonga.
100 años que llevamos los pastores de Onís soportando un yugo, del cual no hemos podido librarnos en la actualidad los descendientes de aquellos pastores primitivos.
El parque fue creado por Pedro Pidal, no para conservar, sino para su lucro personal, tenía una idea muy peculiar de la conservación, matando indiscriminadamente rebecos, osos, cabras monteses hasta que se cansó y creó el parque para que nadie más pudiera cazar (las hemerotecas no mienten).
100 años que hemos sido tratados con total abuso, desprecio y atropello por los responsables del parque nacional.
100 años esperando un perdón, una disculpa, un lo sentimos que nunca llega.
100 años sin mostrar un mínimo de sensibilidad y respeto hacia los pobladores del parque.
100 años engañando al pueblo con el cuento de la conservación, cuando han hecho todo lo contrario, terminar con toda la riqueza animal y vegetal que existía en el parque. Si algo queda no es porque sea parque, sino porque la naturaleza es mucho más sabia que nuestros políticos. El parque ha sido y es un lastre para el concejo de Onís, impidiendo su desarrollo tanto turístico como ganadero. Esperemos que pronto dejemos de formar parte de él y de ser cómplices de su engaño. El parque ha sido desde siempre el juguete de nuestros políticos, ¿acaso no se dan cuenta que están jugando con nuestras vidas, con nuestra historia, con nuestra cultura, con nuestra dignidad? Pues cuidado porque el ser humano es el animal más peligroso cuando se siente acorralado, como nos sentimos nosotros, e indefenso.
Es raro el día que no aparezcan en la prensa distintas opiniones de científicos, biólogos expertos, ecologistas sobre cómo gestionar el parque. Y yo me pregunto: ¿por qué no aprovechar el talento de todos ellos y los colocamos en nuestras aduanas, puertos y aeropuertos para impedir las entradas múltiples de plagas que nos arruinan? Supongo que los ecologistas lo harían voluntariamente. Todos hemos escuchado alguna vez aquello de que no se le pueden poner puertas al campo. Aquí tendríamos que añadir que hasta que llegó el consejero Lastra con la excusa de evitar la masificación en la zona de los Lagos. Que yo sepa la zona con más afluencia es Covadonga, entonces ¿por qué no se colocaron las barreras en el Repelao?
Es sabido que existe un interés por declarar el parque nacional como patrimonio de la Humanidad. Seguro que será patrimonio de todos menos de los que nacimos y vivimos en él.
Si de verdad les interesa a nuestros políticos conservar y no contaminar deberían comenzar retirando un montón de chatarra contaminante, coches, camiones y hasta un minibús propiedad de su parque nacional y depositados desde hace años en una parcela a las afueras de la ciudad de Cangas de Onís que está fuera del parque y entonces da lo mismo.
Nuestros montes se queman, nuestros pueblos se inundan, nuestros animales desaparecen devorados por la fauna salvaje, sin que nuestros gobernantes muestren el más mínimo interés en solucionarlo. Si algo se quema es que algún ganadero prendió fuego para hacer pasto, si el pueblo se inunda es porque llovió más que el año anterior y si nuestros animales desaparecen es porque los dejamos solos en el monte.
¿No pueden pensar que si alguien quema sea para hacer paso, si el río se desborda es porque ustedes prohíben a los vecinos aprovechar troncos y los sedimentos que hay en sus márgenes y si nos quedamos sin animales es porque hay demasiados lobos?
Otro grupo de expertos ha descubierto que a raíz del abandono rural han desaparecido las mariposas de alta montaña, ¿y no se dieron cuenta que también faltan las cabras y las ovejas?
También nuestra ministra de Sanidad en funciones quiere aportar ideas para paliar el despoblamiento rural, ¿se le habrá olvidado que fue ella y sus políticas las que más daño han hecho al medio rural durante su etapa como consejera?
Además de los problemas que tenemos en el medio rural según la autoridad competente en cada caso tenemos la obligación de saber quién quemó el monte, quién disparó al oso o quién envenenó al quebrantahuesos.
Hasta la justicia nos da la espalda, a los que vivimos en el medio rural, se nos condena por indicios, o sea, si eres ganadero y pasaste por allí, “culpable”. Si lo de indicios lo trasladaran al ámbito político nos iría mejor a todos.
Para los que pueden dudar o discrepar lo aquí expuesto puedo aportar datos, lugares o fechas sin ningún tipo de compromiso.
Pues eso, señores políticos, autoridades, funcionarios y eco-vividores, déjenos vivir, déjenos trabajar en lo que nos gusta, si no que se acabe el queso, también la manteca y a comer jelechu, que eso tovía queda.
Cándido Asprón Asprón
Onís
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