Si es peatón, no vote
Si usted es peatón en Gijón, es especial si lo es todo el tiempo que está en las calles, lo mejor es que no vote. Al menos se ahorrará que se burlen de usted una vez más. Porque la situación del peatón ha ido degradándose de tal manera que en estos momentos estamos peor que nunca. Y 40 años de ayuntamientos democráticos nos han llevado a esta situación, aunque parezca inconcebible. No hay ninguna duda de que el peatón es uno de los grandes perdedores de la democracia.
Ahora mismo el peatón gijonés, antes de poner un pie en la calle, tiene que mirar al suelo por si pisa los excrementos de un perro y a izquierda y derecha por si viene por la acera una bicicleta, un patinete u otro artilugio con ruedas que lo lleve por delante y lo mande al centro de salud o al hospital. En cuanto empiece a caminar por las aceras, paseos y sendas, además de seguir mirando tanto al suelo como al frente constantemente tendrá que mirar también de reojo hacia atrás por si le atropellan por la espalda, algo mucho más peligroso aún que lo anterior. Por si fuera poco, tendrá que ir sorteando a la vez tanto perros con correa que se van moviendo de un lado a otro, y con ellos sus dueños, como perros sueltos, incluidos los cada vez más abundantes perros de raza peligrosa, a muchos de los cuales sus amos los llevan con el bozal quitado o directamente sin él. Pero aquí no acaba la cosa. Porque hay cientos y cientos de baldosas sueltas con las que tropezar y está lleno de aceras que tienen unas baldosas no porosas que cuando llueve convierten las calles en una pista de patinaje. Y esto no es todo: la última moda en falta de respeto a los peatones es que desde hace unos años la mayoría de los coches salen de los garajes de los edificios sin dar el claxón, aunque tengan que sacar el morro entero del coche a la acera antes de tener visibilidad. Y aún hay que añadir la nueva plaga de repartidores de alimentos en bicicleta, sobre todo los fines de semana, casi todos en bicicletas sin luces y circulando por las aceras mientras consultan el móvil para entregar el pedido (sin olvidar que también los repartidores en moto se suben por las aceras de vez en cuando). A todos estos peligros no quiero dejar sin añadir los insultos, amenazas y agresiones que recibe cualquier peatón cuando llama la atención a alguno de los miles de estos gamberros y sinvergüenzas que amargan la vida a los peatones, en especial a los ancianos, discapacitados y padres con niños pequeños. Esto, en una ciudad que en pocos años tendrá un tercio de mayores de 65.
¿Y qué hacen los partidos políticos, tanto de derechas como de izquierdas, que nos piden el voto para solucionar estos problemas que sufrimos todos los días del año y que cada día van a peor? Pues hacer como que no existen. Ni siquiera hacer unas promesas que luego piensan incumplir. Ni eso. ¿Cómo los vamos a ir a votar si no piensan hacer nada por nosotros?
José Luis Recio Moslán
Gijón
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