Sportinguismo y "sporchigrismo"
El sportinguismo es algo más que una afición, bastante más que un grupo de gente que vive sus colores, su escudo, animando siempre al equipo, valorando el esfuerzo, empatizando con sus jugadores, pero exigiendo siempre una entrega y como mínimo en la misma medida que sus incondicionales.
Aunque fonéticamente se asemeje, el sportinguismo nada tiene que ver con el "sporchigrismo". Este último triunfa sobre todo cuando el equipo no funciona, y es motivo de tertulias en cualquier "chigre". Allí puedes ver cómo los expertos técnicos de barra libre se dedicarán a despellejar al primero que se les venga a la cabeza. Por cercanía, los primeros que salen a relucir son todos aquellos vinculados desde algún tiempo a la casa, y si es de la etapa de infantiles, mejor. No es nada nuevo, es una historia que para escarnio de todo sportinguista se repite periódicamente. Hoy le toca a Alberto, pero al igual que hoy le toca a él, antes tuvo que aguantar Marcelino y Abelardo, por nombrar a dos técnicos de la casa, que según especializados expertos "sporchigristas" no servían para el Sporting, sin embargo los resultados hablan por sí solos y por ello no me extenderé más.
Del mismo modo que los técnicos no servían, los chavales de la cantera sufrieron en sus carnes el mismo desprecio, sin ir mucho más lejos tenemos el caso de Jony, a quien no se le ofreció renovación y pasó por ser el único revulsivo del Sporting en la pasada temporada, pero antes que él fueron muchos los jugadores que abandonaron las filas rojiblancas para jugar en otros equipos de Primera y Segunda División. Repito, jugadores que no eran válidos para el proyecto sportinguista, y cuyos sustitutos se mostraron claramente inferiores en calidad, pero no en precio, emolumentos, etcétera.
En fin, dejemos de lado el tema jugadores, ya que ahora mismo quien está en el candelero es Alberto, un técnico que pasó del segundo al primer equipo ante la deriva del grupo en manos de Baraja. En los años que lleva en el Sporting B hizo unas campañas de mucho mérito, yo diría más que notables, pero en este ascenso profesional se encuentra con que al hacerse cargo del primer equipo tiene que acabar tirando de la cantera para intentar remontar el déficit de puntos que arrastraba el aspirante al ascenso. Todo ello teniendo en cuenta la pléyade de jugadores venidos de "otra galaxia" (permítanme la ironía) de la mano de Torrecilla. He aquí el momento revelador en el que el sportinguista se transforma en "sporchigrista", por el simple hecho de infravalorar o supravalorar los méritos de unos y otros; me explico, si Alberto no es el responsable de la plantilla confeccionada para luchar por el ascenso, y está tirando de la gente del B, ¿me pueden explicar qué justificación esgrimen para menospreciar la labor de Alberto? ¿Dónde están los jugadores como Sousa, Lodd, Blackman, Cofie, Molinero, o el mismo Uros, que en definitiva eran los llamados a llevar el peso del equipo? ... No están ni se les espera, para eso ya tenemos a Nacho Méndez, a Cristian Salvador, Traver, Pablo Pérez o cualquier otro de los canteranos para soportar los pitos y desplantes de la grada, que por méritos propios deberían recaer en los fichajes, en quien los fichó y por supuesto en la cabeza visible del club, que lleva decenios maltratando unos colores, una afición y un escudo.
Es injusto, y el estrabismo que degenera al sportinguismo en "sporchigrismo", debería erradicarse por completo, porque lejos de conjugarse como una crítica constructiva, tendente a mejorar al equipo, se constituye como una discusión del comité de bobos por excelencia, que lo único que consigue es provocar la fuga de técnicos y jugadores totalmente válidos, pero a quienes no se les puede cargar con una responsabilidad con la que no partían de antemano. Responsabilidad por supuesto, pero a cada uno la que por méritos propios le corresponde. Dejen trabajar a Alberto, déjenlo que confeccione una plantilla a su gusto y no a la de Torrecilla. Tiempo habrá de pedir cuentas a quien corresponda, después de todo los sportinguistas, lo que es paciencia, pecamos de exceso con quien no lo merece y de impaciencia con quien necesita un rodaje que lo catapulte a mayores metas.
¡Ánimo, Alberto! ¡Ánimo, chavales! Aunque somos pocos, somos los que somos, y un sportinguista vale por más de diez mil "sporchigristas".
¡Puxa Sporting de Xixón!
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