Lengua y sociedad
La lengua española, hoy en día, está más viva que en cualquier otra época anterior. Las lenguas reflejan los cambios y la evolución de la sociedad, van al compás de las nuevas modas: sobre todo hoy, que estamos en la "era de Internet", se ven enriquecidas con términos pertenecientes a la tecnología, muy a menudo provenientes del inglés.
Por ejemplo, autofoto es el corrispondiente perfecto de selfie, pero, como si no bastara, el español ha adoptado selfi. ¿Por qué usar palabras inglesas, aunque adaptadas, cuando el español no lo necesitaría? Para alguien, eso contribuye a enriquecer el idioma; para otros, en cambio, lo deteriora.
La lengua no registra solamente la presencia de préstamos de lujo, sino también la incorporación de nuevas palabras que lasman el pensamiento y los valores de la colectividad. Pensemos, por ejemplo, en las doce palabras seleccionadas por Fundéu cada año, desde el 2013, como candidatas a palabra del año, entre las más usadas en los medios de comunicación: esta fundación tiene un papel muy importante, ya que identifica dichos términos y transmite los conceptos emergentes del año en los medios de comunicación, haciendo reflexionar sobre los fenómenos o problemas a los que remiten.
¿Quién habría pensado, hace un siglo, que las personas podrían haber tenido miedo a estar incomunicados sin móvil? Esta sensación se la llama nomofobia y es una de las palabras propuestas por Fundéu en el año 2014.
El uso de Internet y de las redes sociales ha desarrollado también nuevas actitudes y competencias, lo cual ha aportado nuevos términos que no todos conocen, sobre todo los que no utilizan las nuevas tecnologías, llevando así a una separación en la sociedad bien definida. Por ejemplo, entre las palabras de Fundéu de 2013 figura meme, expresión usada para referirse a la costumbre difundida en las redes sociales de compartir viralmente y por un breve período una imagen de contenido humorístico.
Cabe aclarar que la mayoría de estos nuevos comportamientos difundidos en la red no son positivos ni educativos y pueden ser incluso peligrosos. Es suficiente citar, por ejemplo, a las víctimas del odiador, quien difama y critica destructivamente a una persona: aunque esté detrás de una pantalla, la persecución que vive el acosado puede tener graves consecuencias psicológicas para su salud.
Además, en un mundo donde hay tanta violencia contra las mujeres y feminicidios, Fundéu ha sacado a la luz este tema a través de palabras como micromachismo para describir un comportamiento de discriminación contra las mujeres. Asimismo, la introducción de palabras reconocidas también en su género femenino, como en el caso de árbitra, remite a profesiones que antes las mujeres no ejercían y ahora sí.
La existencia del lenguaje sexista es el resultado de un machismo aún muy difundido en nuestra sociedad. Se puede empezar entonces por el lenguaje, para obtener una sociedad donde no haya desigualdades.
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