Festival de la canción de Eurovisión
Aparte de coñazo en que se convirtió este espectáculo, sólo mantenido por la nostalgia de un pasado mejor, se me antoja difícil de seguir acudiendo en representación de ciertos países, entre ellos España, donde al estar en la periferia y no tener lazos en común de algún tipo: lengua, cultura, emigrantes, frontera, etc. o intereses mutuos con otros bien avenidos; él mandar a alguien a seguir pintando el ridículo, para que se rían en nuestra cara estos impresentables de países que se amenizan entre ellos la velada para votarse a sí mismos, es de idiotas seguir participando. Pero no ven que hasta el más incauto puede en un 99% acertar con antelación a quién irán dirigidas las puntuaciones máximas que cada cual de estos países va conceder. ¿A esto llaman seriedad?
Incluso las puntuaciones de los expertos o "profesionales" que cada país coloca a dedo, puntúan con menos imparcialidad que los votos del público que también podríamos calificarlas de indignidad moral.
No es porque nuestro representante Miki quedara entre los últimos, es que lo hizo espléndidamente, representó a España con dignidad y dando muestras de esa alegría que quizás los demás países amorriñados, anochecidos y aburridos no son capaces de asimilar. Llevaba una canción comercial, con un estribillo pegadizo y bailable. No se comprende que otros pelmazos se llevaran las puntuaciones que entre un jurado serio se llevaría sin mucho esfuerzo nuestro representante.
Creo que España debe plantearse dejar de acudir a este evento absurdo, que además con las nuevas tecnologías va para atrás en el recuento de votos. Un coñazo en toda regla.
No importa la canción y la actuación, sólo los lazos en común por cercanía de algún tipo. A eso llamo, arbitrariedad, favoritismo y camarillas con apego. No es creíble, no es formal, no es respetable, no es exacto y no es honrado el ser partícipe de esta comedia entre simplones que se reparten el pastel, saboreandolo en nuestras propias narices.
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