¿Falsos positivos o verdaderos crímenes de guerra?
Si lo repiten incesantemente las organizaciones de derechos humanos colombianas, con documentación exhaustiva y contundentemente terrorífica, ¿miramos para el otro lado? Pero si lo publica el NYT gringo, ¿entonces sí, entonces le prestamos atención al crimen masivo?
Por cierto que el corresponsal del NYT Nicholas Casey ha tenido que salir ayer apresuradamente de Colombia debido a la campaña lanzada contra él por el uribismo a raíz de la publicación de que una fuerza del Estado se pudiera prestar para masacres, desapariciones, torturas y asesinatos sistemáticos.
The New York Times reabre un debate sobre heridas profundas que Colombia tiene y de las que está lejos de curarse. Se trata de las ejecuciones extrajudiciales a manos del Ejército Nacional de Colombia.
El artículo en el cual entrevista a oficiales y consigue hacerse con informes del Ejército menciona, entre otras cosas: "El comandante del Ejército de Colombia, frustrado por los vacilantes esfuerzos de la nación para preservar la paz, les ha ordenado a sus tropas que dupliquen la cantidad de criminales y rebeldes que matan, capturan u obligan a rendirse en batalla; y posiblemente acepte un aumento de las bajas civiles en el proceso".
En la primera década del 2000, Colombia vio cómo su propio Ejército ejecutó extrajudicialmente a más de 10 mil ciudadanos colombianos, en su mayoría campesinos y personas nada tenían que ver con el conflicto armado. El presidente era Uribe y el ministro de defensa Santos.
Ahora más de 1.600 miembros de las Fuerzas Armadas colombianas están siendo investigados o ya han sido condenados por estos hechos.
Lo que denuncia el diario estadounidense es conocido de sobra; pero el hecho de que sea un medio de comunicación extranjero el que lleva a cabo esta tarea de denuncia y, que no lo haga ninguno de los medios colombianos, pone en evidencia un hecho perverso por parte de una institución que debería proteger y salvaguardar la vida de sus ciudadanos.
Dice el NYT que "el gobierno de Duque nombró a nueve oficiales vinculados a asesinatos a mediados de la década de los 2000, incluidos algunos que ahora ocupan los cargos más altos dirigiendo ofensivas militares en toda Colombia, según documentos publicados por Human Rights Watch. Según ese grupo, uno de los oficiales vinculados a los asesinatos es el general Martínez, quien fue el segundo comandante de la Décima Brigada Blindada". Al parecer, el gobierno actual está ofreciendo estímulos a los oficiales para que sigan con estas prácticas.
"Los soldados mataban a campesinos y afirmaban que eran guerrilleros, a veces incluso vistiéndolos con uniforme y plantando armas cerca de sus cuerpos. Las tácticas surgieron de los superiores que exigían un mayor número de cuerpos, de acuerdo con los fiscales. En largas entrevistas, dos oficiales dijeron que los soldados colombianos vuelven a estar bajo una intensa presión y que este año ha comenzado a surgir un patrón de asesinatos sospechosos y encubrimientos."
El artículo apunta a que se descubrió un patrón en el que el Ejército tiene que mostrar resultados. Contar muertos. En el reciente caso de Dimar Torres Arévalo queda muy claro que hay recompensas a la tropa y exigencias a los oficiales para que aumenten las cifras de muertos en combate. https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/34294/crimen-dimar-catatumbo.html La comunidad del Catatumbo dio una lección enorme cuando, tras el asesinato por el Ejército a Dimar, se organizó, armada de celulares y linternas, para dar con su cadáver en medio de la oscuridad y a punto de ser desaparecido, recuperando el cuerpo del campesino, a quien habían violado, torturado, y mutilado.
Ahora, debido a esta acción valerosa de la comunidad, hay un coronel en investigación y el ministro de defensa cuestionado por justificar el crímen.
Colombia es el principal productor mundial de cocaína, y el conflicto armado que sigue padeciendo, con un saldo de más de ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados, es difícil imaginarlo sin esa lacra del Negocio, cuyo principal beneficiario es EEUU, estimándose en 50.000 millones la cantidad que ingresa en sus bancos, mientras en Colombia ingresa "solamente" 8.000 millones.
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