Propuestas electorales
Tenía el voto preparado en el sobre para enviarlo por correo, que así es como hacemos los emigrantes, ya saben, la leyenda urbana, que alguno decía que no existían. Pero como de mortius nil nisi bonum, vamos a callarnos y a seguir a lo nuestro.
Antes de mandarlo, tuve la curiosidad de leer lo que habían dicho algunos de los candidatos en el debate celebrado en Valdecarzana. Se echó en falta algún grupo político de los que, sin duda, obtendrá representación tanto en Asturias como en Avilés, como ya hizo en España, pese a todos los obstáculos habidos y por haber.
De las propuestas que aparecieron en el debate, ¿qué decir? Algunos deben creerse todavía que si dejamos el espacio de la Ensidesa libre, otra megaindustria lo ocupará: señores, eso solo ocurrió en el año 48, no esperen que se repita. Espacio es lo que sobra, lo hay en las escombreras de Mieres y Langreo, y en el neo-Musel, y más que habrá. Las empresas no dejan de venir porque no tengamos espacio, lo hay abondo. ¿De verdad nos creemos que la oferta va a generar su propia demanda? Esperemos todavía que a los metros que liberará Arcelor no se sumen los de Alcoa... o ¿es que nos pensamos que Saint-Gobain se va al norte de África por cuestiones de espacio y no por otras muy diferentes, y no solo la factura eléctrica? (Cuando los productores de automóviles que fabrican en España continúen declarando bajadas de ventas, ¿dónde creen que recortarán producción, aquí o en Rumanía?, y ya saben, la ecuación es directa, a menos coches, menos acero que sale de Asturias).
Si los experimentos en sociología se pudiesen llevar a cabo, hay una de las propuestas que yo votaría, la renacionalización de Alcoa y Arcelor (y les volvemos a poner los sonoros nombres de Empresa Nacional de Aluminio, o Siderúrgica, como en los tiempos del caudillo, ¿verdad?), eso sí, pidiendo a la candidata de Ganemos que nos deje, si es tan amable, como en los ordenadores, una tecla para "deshacer", cuando dichas empresas vuelvan a generar números rojos y no haya con qué pagarlas; bueno, lo pueden pagar los ricos, que abundan en nuestra villa, o los que tienen un chalé en la Navata y ya está todo solucionado. Excepto que a lo mejor el multimillonario emigra a Illas o a Degaña y la fastidiamos.
Más interesante es la propuesta de la ciudad verde y sostenible, pero no se preocupen, esta ciertamente saldrá adelante, queramos o no, porque con la marcha de tanta empresa no hará falta implementar ninguna medida, veremos jabalíes campando por el parque Ferrera, sustituyendo a los niños que no hay, y la ría descontaminada en cuando se vayan las baterías a tocar a otra parte. Ahora, claro, a lo mejor no queda mucho que sostener después.
No se quedan atrás los o más bien las que dicen que van a crear cien empresas y mil empleos. Pero ¿y por qué no diez mil empleos? ¿No tuvimos bastante con los 800.000 puestos de trabajo prometidos antaño? Que Avilés necesita más empleo, más comercio, lo sabe un tonto, no hace falta haber estudiado para político, el quid es cómo lo van a conseguir ustedes. En cualquier empresa, lo mínimo es un plan de negocio, aunque solo sean dos folios con número. Ahora bien, si el plan no sale, el que lo diseñó se va con 22 o 33 días por mes a su casa a ver si otro le contrata; aquí da igual, exista o no, funcione o no funciones, seguimos en el sillón.
En fin, que a la vista de lo que hay, dejo mi voto guardadín, sin cambiarlo, en el sobre y a ver si en Correos no tengo que hacer cola.
Antonio Mallo Fernández-Ahuja
Avilés
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