Hospitales, puntos críticos sin control
Ya había comprobado cómo el control de personas en los hospitales de la Seguridad Social en Asturias brilla por su ausencia. Por circunstancias familiares lo he verificado, en mayor grado si es posible, en estas últimas semanas.
Por los hospitales deambulan un buen número de personas, sin ningún tipo de control previo, que no se sabe quiénes son, a dónde van o qué hacen exactamente.
El horario de visitas es de 12 a 21 horas. Me parece excesivo y aún así hay personas que visitan a los enfermos fuera de estas horas. Digo excesivo porque una persona enferma no puede aguantar durante 9 horas visitas continuas, más o menos molestas y más o menos multitudinarias. Después de comer, un enfermo necesita echar una pequeña siesta pero las visitas no se lo permiten. Recuerdo hace ya algunos años que las visitas eran de 4 a 8 de la tarde. Me parece un horario y un tiempo muy adecuados.
Al igual que hace años los hospitales dicen no permitir más de dos personas por paciente. Esta norma se incumple totalmente por la falta de control del hospital y sobre todo por la falta de consideración con los enfermos de muchos visitantes. Cualquiera ha vivido esta escena en un hospital: "Llega el visitante, saluda al enfermo y le pregunta cómo va. Si no hay más visitantes continúa hablando con el enfermo aunque este no quiera o no participe en la charla monólogo. Si llegan más visitantes entonces se dedica a charlar con ellos obviando al enfermo y no preocupándoles si le molestan o no".
Me hace cierta gracia que los domingos sean el día de más visitas. Se entiende para que los que trabajan pero no comprendo por qué los jubilados tienen que ir también de domingo. También hace años no se permitía, de verdad, más de dos personas por paciente. Había dos tarjetas y nadie pasaba sin tarjeta. Sí se podía pasar la tarjeta de uno a otro visitante, pero nunca más de dos en la habitación. He contabilizado hasta 11 personas sólo para un paciente. Hoy también hay dos tarjetas por paciente, pero nadie controla.
Dicen las normas: "no permanezca en los pasillos". Se ven pacientes paseando y gente de todo color por los pasillos. "Puertas habitaciones cerradas". La mayoría están abiertas, sin un mínimo respeto a la intimidad del enfermo. "No fumen en los aledaños del hospital". Ni caso, en las mismas puertas hay colillas. Si hablamos de aparcamientos, por ejemplo en el Hospital San Agustín de Avilés el aparcamiento para urgencias es muy frecuente verlo lleno de "fragonetas" y nadie dice ni hace nada. Los coches aparcan encima de las aceras, en sitios prohibidos o en espacios reservados y poco o nada se dice y se hace.
Es algo muy delicado. Al enfermo le colocan en un vasito las pastillas que debe tomar antes, durante o después de las comidas. Normalmente la mayoría de los enfermos toman la medicación indicada, pero siempre hay excepciones. He visto enfermos deshacerse de las pastillas y nadie ha comprobado si las ha tomado o no. Luego el doctor observa que no mejora y le pregunta si está tomando la medicación y el paciente dice que sí. Antes una enfermera controlaba esto, hoy no.
A las consultas con el médico responsable del enfermo para conocer su estado suelen acudir 1 o 2 personas, lo normal. He visto hasta 9 personas, sin las "fragonetas", ir a la consulta para interesarse por un enfermo. Nadie dice ni hace nada al respecto. El médico les atiende, ¡por si acaso!
Hoy, con los medios tecnológicos e informáticos que se dispone, cada persona que entra en un hospital debería ser identificada, saber a qué viene y si está autorizado para ello. Este control se hace en muchos centros y establecimientos, oficiales y privados, ¿por qué no en un hospital? No voy a dar ideas pero es relativamente fácil pensar qué podría hacer una mala persona con total libertad en un hospital.
Se dice que nuestra sanidad es de las mejores de Europa e incluso del mundo. Puede que sea así. Lo que he expuesto en este artículo no pretende poner en duda la calidad ni profesionalidad del personal de nuestros hospitales, sólo intenta sacar a la luz lo que todo el mundo sabe.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

