La okupación no desiste
España es ese extraño lugar donde varias familias con perros, gatos y niños con carencias nutricionales, tocando el ukelele, okupan un edificio para, seguidamente, cuando el propietario reclama su propiedad, denunciarle en la Guardia Civil, por allanamiento de morada.
Es inexplicable, injustificable e inentendible que las masas parasitarias irredentas, azuzadas por la inacción de los políticos-ladilla que nos desgobiernan y representan (toda una invitación al sabotaje), proliferen como setas, siendo cabecera de periódicos con noticias de enganches ilegales de luz, incendios, amenazas, heridas por arma blanca y hasta muertes, sin que ni la ley, ni las autoridades, hayan hecho nada para controlar y encauzar este grave problema social, que afecta (más que a los bancos) a personas que han empleado media vida, para obtener una casa en propiedad.
La lógica más elemental nos indica -así lo entienden países como Dinamarca, Holanda o Suecia, a los que la progresía pone como modelo a seguir, en tantas otras reivindicaciones-, que si el que ocupa el piso, no tiene escritura o contrato de alquiler a su nombre, una llamada a la policía debería ser suficiente para, una vez limpiadas sus excrecencias escatológicas físicas, restituir el bien a su legítimo dueño.
Mientras tanto, ¿qué hace la ley en nuestro país?
Modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil, julio de 2018, con el objetivo de garantizar que el dueño recupera "de inmediato (5 días) la posesión ocupada ilegalmente".
¿Qué dicen los abogados, diez meses después?
Tras sesudas disquisiciones, una obviedad: La ley no se está aplicando, por "colapso de juzgados". Es decir, tan inútil como tirarse un pedo en un huracán.
¿Qué dicen los partidos políticos?
PP: Su ley va a echar "a la calle" a los okupas, "en 12 o 24 horas". Pena de privación de libertad de uno a tres años y modificar el Código Penal para la lucha contra las mafias de la ocupación".
CIUDADANOS: "Una Ley contra la Okupación que promueva la recuperación inmediata de los inmuebles por sus propietarios y los juicios rápidos contra quienes vulneran la propiedad y dañan la convivencia".
VOX: "Tipificar la ocupación de viviendas como delito contra la propiedad privada", y una "reforma legislativa para que los okupas sean expulsados, en cuestión de horas, de las viviendas donde han entrado".
PSOE: Deben pensar que el problema de la okupación no preocupa a su electorado, ya que ni lo menciona en sus 110 compromisos para la España que quieres. Se limita a dedicarle un apartado al "derecho irrenunciable a una vivienda digna y asequible".
PODEMOS: Promete "prohibir los desalojos, sin alternativa habitacional", tal y como indica el punto 193 de su programa. Es decir, prohibido echar al okupa (excepto en La Navata, Galapagar).
¿Qué decimos los ciudadanos, pobres mortales ordinarios?
Nada; si no nos toca, el problema no existe. Pero lamentablemente, teniendo en cuenta que el 84% de la población española es propietaria de al menos, una vivienda (informe Fotocasa 2017), muchos integrantes de la cofradía "MeImportaUnPito", tendrán la "suerte" de que, más pronto que tarde, les toque y... sarna con gusto no pica, pero mortifica. Que nadie se queje.
A tal efecto, es conveniente y hasta necesario, recordar aquí, el poema del pastor Martín Niemöller, que se tituló: ¿"Qué hubiera dicho Jesucristo"?, en referencia a la apatía del pueblo alemán, ante la crueldad nazi.
"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé, porque no era comunista.
Después vinieron por los socialistas, y yo no hablé, porque no era socialista.
Después vinieron por los sindicalistas, y yo no hablé, porque no era sindicalista.
Después vinieron por los judíos, y yo no hablé, porque no era judío.
Después vinieron por mí, y para ese momento, ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
Hubo okupaciones, pero yo estuve callado, porque a mí no me okuparon. Cuando vengan por mi casa, no podré contar con nadie, porque no quedará nadie que me apoye. Ni los vecinos, ni la policía, ni los jueces, ni la ley.
Yo no soy valiente, pero sí loco. Estoy pensando en comprarme una impresora 3D y montarme un tanque para autodefensa; cortar el cable de internet y atrincherarme en casa. Con un par.
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