Ejemplo barriobajero el de Telecinco
Dakota y Violeta son dos niñatas de concurso de Telecinco "Supervivientes" que destacan por ser mujeres ordinarias, con un nivel de educación, preparación y de comportamiento que bien podríamos introducirlas en las listas de cualquier partido político de los que defienden las cuotas, paridades o cremalleras (sistema por el cual, hay que rellenar la papeleta alternativamente por sexo diferente, por género contrapuesto cómo uso moderno de las feministas) encajarían a la perfección estas dos individuas también en esa Ley de Violencia de Género donde cualquiera de ellas (si lo hacen en público, con todas las cámaras apuntándoles) ¿Qué no harán en privado? en uno de sus habituales arrebatos de celos, insultos, impulsivos comportamientos e irrefrenables provocaciones podrían usar el teléfono 'al uso' que pone la Justicia como arma para que este tipo de sujetas lo usen después de una contienda dialéctica de las que hacen gala sin posibilidad de acuerdo y razonamiento alguno.
En un descanso del recuento de las elecciones, pude comprobar en esta "estupenda cadena" cargada de programas de este tipo, donde dan mal ejemplo a la juventud, donde todo vale por la audiencia, sin tener en cuenta las mínimas reglas de comportamiento y educación elemental. En ese momento que pasé a Telecinco, me quedé asombrado de una discusión tan fuerte y desenfrenada entre estas dos jóvenes: Dakota y Violeta con otro concursante: Carlos Lozano; que por cierto, tampoco se quedó corto en insultos y bajándose hasta límites de quedar a la altura de estas dos barriobajeras. Sus papás deben estar orgullosos de la educación que les dieron.
Fuera de los insultos, se vieron todo tipo de desafíos, tentativas agresivas sobre todo por parte de Violeta, donde paseándose con machete en mano, soplaba por su boquita tremendamente alterada todo tipo de palabrejas acompañadas de retos incomplejos, con bravatas provocadoras, que sin saber las normas del programa, requeriría la expulsión inmediata.
En todo ese embrollo vergonzoso, se usaba por parte de Dakota y Violeta, el insulto por ser viejo, mayor o de más edad, también por ser calvo, como si eso fuera una deficiencia a la que acudir para afear a nadie el cumplir años o quedarse sin pelo. Señoritas barriobajeras (son el prototipo ideal y usual del colectivo feminista retrógrado actual, encajan como anillo al dedo en sus estatutos de escala de valores) el cumplir años, es algo que a todos, si tenemos suerte, nos ocurrirá con solo dejar el tiempo correr; con lo cual, si rebajan en cualquier persona esa normalidad funcional, ustedes prepárense a sentir y padecer muy pronto su propia medicina, impresentables mujeres.
¿Qué educación estamos dando a nuestros hijos e hijas? para que se comporten de ese modo, donde el respeto y la personalidad brillas por su ausencia. Quien no respeta a sus mayores (curioso, Carlos Lozano tiene 56 años, en lo mejor de la vida) si a esa edad, estas, no tan niñas consentidas le afean ser viejo ¿Qué sentirán por sus abuelos estas impresentables? Obviamos desde luego todo lo relacionado con meterse en la vida privada e íntima pasada o presente, que también usaron en esta discusión de borregas y borrego.
Sigan así, se están superando así mismas. Cuando se den cuenta que para tener responsabilidades y poder, lo que importa es el seso, no el sexo, será muy tarde; ya tendremos confeccionado un panorama igualitario para destacar por los bajos fondos.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

