Apologética
En la causa de beatificación del Marqués de Comillas, promovida por los jesuitas, se aportaba el milagro de la bilocación: al marqués se le había visto el mismo día y a la misma hora en Madrid, presidiendo un consejo de administración, y en Barcelona, conduciendo un tranvía durante una huelga de transportes. Alguien en LA NUEVA ESPAÑA y en esta sección va camino de superar al Marqués de Comillas. Que D. José Viñas nos obsequie con dos cartas el mismo día es poco menos que habitual; pero ayer estaba al mismo tiempo en la "Última Tribuna" y en "Cartas de los lectores". Que es algo así como estar en el campanario y en la procesión.
Dicen que los primeros cristianos estaban tan convencidos de la inminencia de la Parusía (segunda venida de Cristo), que algunos ni se casaban pensando que no merecía la pena. Luego, entendieron que la razón estaba de parte de los que se casaban y atendían sus negocios terrenales puesto que la Parusía se hacía esperar. La esperanza era una virtud a largo plazo, no un pretexto para desentenderse del presente.
Algo parecido puede estar pasando con la gente de Podemos, versión secular del Pueblo Elegido para redención de la humanidad hispana. Irrumpieron con ferviente arrebato "al asalto de los cielos". Cuatro años más tarde hablan ya, con calma, de "negociaciones discretas" para entrar en "un gobierno de coalición". La lava incandescente se ha ido enfriando ladera abajo, antes de rendirse a la mar que es el morir.
Lo que Iglesias entendía por cielo lo había dejado claro cuando, al salir de la Zarzuela, hizo inventario de los ministerios con que se quedaba en el reparto con Sánchez. La jugada no cuajó y el asalto a los cielos siguió siendo la teología de consumo en la catequesis de Podemos. Pero los profetas suelen ser menos crédulos que sus fieles. El profeta y su cónyuge decidieron por su cuenta que el asalto de los cielos podía esperar y que en este valle de lágrimas, con suerte y cara, se pude encontrar un pasar más que pasable.
Que en Galapagar, en un chalet con jardín y piscina, se vive con más holgura que en una vivienda social en Vallecas. Que a los guardias es mejor tenerlos de escoltas que andar con ellos a patadas. Que el cielo bien vale una misa. O sea, un par de ministerios, cuando no hay huevos hogaño en los nidos de antaño; porque los votos se quedaron en la mitad. Sin un par de ministerios el Podemos de Pablo es un querer y no poder; un pegote del PSOE. Un apéndice superfluo en el costado de la izquierda; como esa IU del demediado Garzón. (La primera versión de esta carta, “La fe de Pablo”, fue enviada hace un mes. A uno, de mayor, le gustaría ser D. José Viñas).
Ramón Alonso Nieda
Fuentes, Arriondas
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