De perros y alarmas
Cada vez que leo una carta del Sr. Viñas García relativa a los ataques de perros contra personas, me ocurre un poco como cuando quiero rebatir los argumentos de los independentistas catalanes, tengo que dejarlo por imposible, porque cuando a algunos se les mete en la sesera una idea recurrente, se te plantea la duda de si necesitarían un médico, más que un oponente epistolar.
En primer lugar, respecto al asunto que trata en su carta del 4 de junio, presentada con el sugerente, a la par que alarmista, título de "otro perro que muerde o mata ¡hasta cuando!", le diré que, hasta la fecha, y a los hechos me remito, los casos de ataques contra personas son minoritarios, aunque por supuesto de gran impacto mediático.
Por supuesto comparto la idea de que hay demasiada permisividad con ciertas razas, llamadas "peligrosas" y que mucha gente no tiene las cualidades necesarias para poseer un animal de esas o de otras razas no incluidas en esa categoría.
Lo que no acepto, y me indigna bastante, es lo que este señor desarrolla en el párrafo tercero y siguientes de su carta, abundando en tópicos como la supuesta "invasión" perruna de las ciudades, las molestias causadas (tal parece que todos los habitantes de esta región pisan una mierda a diario) y, para más INRI, el abandono de los abuelitos causado por esa proliferación de mascotas.
Pues mire, señor Viñas, directamente no: afortunadamente, los propietarios responsables, que recogen los excrementos de sus mascotas y procuran molestar lo mínimo, son una mayoría, lo que pasa es que hacen más ruido los cuatro guarros que no tienen civismo en este ni en ningún caso; los abuelos, por desgracia, sufrían abandono cuando yo era niño y no había tanta afición a los perros, y algunos seguirán por desgracia sufriendo esa indiferencia en el futuro, porque el problema no es la abundancia de mascotas, sino la educación y la humanidad de hijos y nietos. Y, por último, los propietarios de perros no son tarados ni gilipollas, conozco muchas familias con un hijo, dos o más que también tienen perro o gato y no tienen ningún problema mental, al contrario, los niños que se crían en ese ambiente suelen ser más equilibrados y felices.
Así que, Sr. Viñas, opine por supuesto lo que quiera, pero deje de aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para faltar al respeto a los que no comparten sus ideas.
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