Llegada de partidos populistas y extremistas
Los partidos que se autodenominan constitucionalistas, en particular los dos grandes partidos (PSOE y PP), deben mirarse el ombligo, ver qué demonios han hecho, para que surjan ramificaciones de ambos (derecha e izquierda) considerándolos ellos mismos vulgares y peligrosos para el resto de la sociedad. No será que los que se volvieron peligrosos para los ciudadanos fueron PP y PSOE, que se corrompieron hasta la médula, que se acomodaron hasta hartarse y que se repartían la tarta entre ellos sin más oposición que dos partidos independentistas (catalanes y vascos) fácilmente comprables y que fueron usados tanto por PP como por PSOE para mantenerse en el poder.
Ahora les rechinan más estos partidos nuevos porque les restan votos y escaños que porque los sientan peores que ellos. La prueba la tenemos en que, luego de defenestrarlos sin piedad, los aceptan como socios preferentes para pactos de gobierno sin recato alguno. ¿Son iguales que ellos, o no lo son?
Todos los partidos que se presentan a unos comicios y sacan representación son constitucionalistas, de lo contrario hay una ley de partidos que deberían aplicarla a quienes crean se salen de los parámetros establecidos en nuestro ordenamiento jurídico y constitucional. Si alguno llevara propuestas impertinentes, populistas y extremistas, lo primero que debieran hacer es ignorarlos, apartarlos y dejarlos compuestos y sin novia ¡pero no! ustedes si los necesitaran, saben ellos que les aceptarán sin remordimiento alguno. ¿Son iguales que ellos, o no lo son?
Todos juran sus cargos, es cierto que con esa dejadez, candidez y buenismo absurdo se les permiten alegorías y retóricas, que en sí mismas, por salirse de lo estrictamente substancial y de la seriedad del momento, no debieran ser considerados competentes estos tipejos que elevan a lo chusco el prometer respetar y hacer respetar las normas que entre todos nos dimos. A todos aquellos que intentan salirse del guion con la formalidad y el respeto que requiere el momento, nada de contemplaciones, para casa y a otra cosa, mariposa. Si no logramos nosotros responder a graciosillos monigotes que pretenden usar las instituciones como el meadero de su casa, seremos copia exacta de esos innecesarios.
Se acabaron los buenismos, la bondad suprema y los derechos de todo bicho viviente, primero las obligaciones y los comportamientos, luego hablamos de todo un poco. Gobernar pretendiendo quedar bien con todos, es dejadez en sí mismo. Nadie logrará tal propósito, siempre debemos anteponer las urgencias a las prioridades, las prioridades a los caprichos de colectivos, asociaciones o amiguetes de turno. Se debe empezar por dejar claro que gestionarán siendo escrupulosamente responsables y serios. Trabajando sin desmayo para mejorar la vida de todos. Para ello, debemos empezar a dejar claro que con nosotros al frente, quien dirija y trabaje en: una empresa pública, sanidad, educación, dependencia, servicios sociales, ayuntamiento, comunidad o cualquier chiringuito que dé servicio a los ciudadanos, desde el principio deben tener claro que existen unas normas a seguir de comportamiento sin miramiento, sin dolernos las manos y la cabeza por echar fuera de la vida pública a todo aquel que se tome a broma estar tan protegido y bien pagado en relación a todos aquellos que les sostienen con sus impuestos; ya sean: funcionarios, empleados o cualquier cargo público, nadie debe tener derecho de pernada comportándose como si ese cortijo les perteneciera.
Lo peor, que les sufriremos cuatro años todos nosotros, siempre en espera de que algún político se disponga a gestionar y gobernar como Dios manda: firmeza y voluntad.
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