Hasta la médula
En los tiempos que corren, en los que se pone en entredicho hasta la más objetiva de las informaciones, y teniendo en cuenta la responsabilidad que entraña cualquiera de los cargos electos, fruto de la confianza depositada por "su" ciudadanía en los comicios, creo que estos mismos deben -en su doble vertiente, es decir, como deber y como deuda a su censo- disponer de un mínimo del conocimiento del uso de la lengua española.
Esta reflexión no es baladí o fruto de mis delirios de miércoles noche, esta reflexión aflora como consecuencia de las declaraciones llevadas a cabo por el edil ovetense en relación a los hechos acaecidos la trágica madrugada del lunes, en la que nuestro amigo David, en contra de su voluntad y de la nuestra, comenzaría un corto viaje a quién sabe dónde.
Como decía, el señor de cuyo nombre no quiero acordarme declara, y cito textualmente: "Lo del otro día fue un accidente".
Pues bien, quiero pensar -y creedme, quiero con todas mis fuerzas- que esa abrumadora sentencia ha sido como consecuencia de una ignorancia puntual y/o parcial del uso de la lengua más rica del mundo.
Ojalá esta reflexión sirva para que dicho cargo público, como altavoz de la soberanía ciudadana de la ciudad que es, se empape hasta la médula de la lengua que nos une, se la muerda o, por qué no, abandone y pruebe con otro idioma.
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