Perros esclavizados y hombres egoístas
Quienes encierran a su perro en un apartamento durante la mayor parte del día, lo sacan a pasear atado a una correa, lo sientan en un coche o lo llevan a un restaurante pueden pensar que son amantes de los animales y que respetan sus derechos. En realidad, son tratantes de esclavos, personas egoístas que solo piensan en lo que obtienen del perro, pero no en lo que el animal necesita.
Un perro no disfruta cuando tiene que llevar un bozal, un perro no quiere entrar en un restaurante y tener que oler la comida sin poder moverse durante horas, un perro no quiere pasar el día aburrido, solo, encerrado entre cuatro paredes. Es miserable pensar que premiando al chucho con unas migajas de pan lo hacemos feliz.
Propongo que se prohíba tener perros en las ciudades. Al campo, a correr por los prados, a jugar en libertad con otros perros, a respirar aire fresco. Eso es amar a los animales. Lo otro es esclavitud, opresión, egoísmo y, no lo olvidemos, falta de respeto a los que no queremos vivir con perros.
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