Mediterráneo y memoria
Si por un casual coincidieran en el tiempo una Expo de fotos sobre el Mediterráneo como Fosa Común y una presentación de novela gráfica sobre el pasado, la Historia de resistencia al franquismo, por ejemplo, en Mieres…, ¿encontraríamos puntos en común?
Si la primera, supongamos, la prepara el Ateneo Obrero y tiene a un fotoperiodista (Olmo Calvo) que ratifica verbalmente, con profesionalismo que no atenúa la pasión, lo que su cámara ha captado, y que presenta (visita guiada) dónde, cómo y por qué realizó esas fotos tan expresivas de la deriva antihumana de la vieja Europa; y si la segunda la secunda, por ejemplo, el Café de Macondo y tiene por ilustrísimos protagonistas desde el autor del cómic a un historiador de prestigio, y además cuenta con el testimonio im-pre-sio-nan-te, lúcido y a la vez tierno y comprometido de una veterana de 100 años de edad, salvada varias veces de la muerte por pura casualidad (Alberto Vázquez, Rubén Vega, Ángeles Peón-Maricuela), ¿qué sería lo que más nos impresionaría: el pasado de represiones terribles en la dictadura del golpista Franco o el presente de muerte y genocidio en el Mare Mortum?
Y si estas dos oportunidades de conocer la realidad ocurren simultáneamente un 21 de junio, tiempo de solsticios, cuando una parte de la humanidad que sigue rastros culturales históricos está celebrando la Fiesta del Sol o ciclos nuevos y el día después de que la ONU, una vez al año, conmemore “el día” de las personas refugiadas, tratando de no meter mucho el dedo en el ojo de los gobiernos sobre las abrumadoras cifras de los desplazamientos forzados de personas (71 millones), y “recomendando” que algo se haga o mucho se tape de responsabilidades sobre esa tragedia gestada por los de siempre, la tremenda avaricia de unos pocos, transmutada en colonialismo viejo y de nuevo tipo..., ¿será distinto de si la coincidencia fuera otro día, otro mes, otro período de cosmovisión que acerque culturas y compromisos para que nunca más vuelvan a ocurrir ni los desastres de la guerra, ni la represión franquista, ni la expulsión colonial de millones de personas y el cierre brutal de las necrofronteras, que padecen las gentes de ahora y padecieron y tienen todavía que contarlo personas como Maricuela, antes de que todo vestigio de esa sobrecogedora y masiva represión sea anulada por un relato favorable de nuevo a los verdugos...?
Sintetiza Olmo Calvo que ha podido, voluntariosamente y por fuera de su fuente de ingresos para sobrevivir como periodista, recoger tres etapas centrales de la matazón de gentes en nuestros mares cercanos: la de la llegada o intento de hacerlo de muchos cientos de miles que huyendo de los desastres de las guerras propiciadas desde "Occidente" en Siria, Irak y Afganistán se acercaban a las costas de las islas griegas (9 km de mar a un coste mafioso de 2.000 euros, mientras los turistas hacen ese trayecto por 10). Una etapa cerrada abruptamente por el Trato, el pacto de la Unión Europea con Turquía, conocido por el de la vergüenza, mediante el cual y a cambio de 6.000 millones se trasvasaba a Turquía la responsabilidad para que no llegaran más gentes (y de paso se sustituían los abrazos, mantas o recibimientos humanos de innumerables personas voluntarias a los sobrevivientes, por la manu militari de los barcos del Frontex).
La segunda etapa, que Olmo ha tenido que afrontar desde el propio Mar, y con agradecimiento a la ONG Proactiva Open Arms por permitirle subir a bordo, para tratar de documentar qué se siente... es la ruta de Libia hacia Italia, y una tercera (donde los barcos de Salvamento Marítimo ya tenían decreto gubernamental de no permitir ni fotógrafos ni imágenes de los previsibles rescates o naufragios de miles de personas, en las rutas de la Frontera Sur, captadas las fotografías en territorio español, y protestando al mismo tiempo el fotógrafo por el bloqueo informativo, la censura impuesta por el Gobierno español y la UE sobre lo que en verdad está ocurriendo, sin que las cifras gravísimas de ahogamientos puedan resultar suficientes.
Pues sí que cuesta dilucidar qué es peor y mejor.
Al menos Maricuela, hermana de uno de los mártires de Carbayín, nos sigue señalando con el dedo, y buscando el compromiso de los nuevos gobiernos, el peligro que siente por los no tan novedosos movimientos fachas en nuestra tierra. Al menos el relato histórico de Vega, Vázquez y Ángeles nos conmina a compartirlo, como Tiempos también de resistencias, ante el fascismo y sus represiones.
Pero la externalización de fronteras, la brutalización de muros-vallas-concertinas, el negocio derivado de la Europa-Fortaleza-Inhumana, y las cifras bestiales del genocidio migratorio..., el emparentamiento entre viejos fascistas y nuevos fascistas-con-marchamo-de-demócratas, nos dejan peor sabor y menor espacio a la esperanza.
Y necesariamente, obligatoriamente, nuestras sobrevivencia y militancia humana, nos permitirá seguir insistiendo-persistiendo-nunca-desistiendo de la defensa de los derechos.
Gobierne quien gobierne.
Derecho a la Memoria que nos aportan herramientas como Los Llazos Coloraos, de Alberto Vázquez, en formato de cómic largo, o la Exposición Mediterráneo Fosa Común, de Olmo Calvo, en formato fotográfico.
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