Todos somos unos queda bien
En tiempos lejanos (aún hoy alguna etnia sigue aplicando por su cuenta semejante adagio de crueldad sin límite) existía la denominada venganza privada. En esos tiempos no existía un Derecho penal constituido, eran prohibiciones de criterios en su mayoría creencias religiosas, para quien las transgredía, las consecuencias no solo iban para el ofensor sino también para todos los miembros de su familia o tribu. El delincuente, violador o asesino quedaba a merced de la víctima y sus familiares. No existía reciprocidad entre la ofensa y la magnitud del castigo, lo penaban a él y a su familia con un daño aún mayor.
Sin entrar en detalles, todos pueden consultarlo, la Ley del Talión trató de poner freno y límite a la venganza desproporcionada como castigo. El llamado "ojo por ojo y diente por diente" donde intentaron poner proporción entre delito y daño causado y castigo. Recuerdan al ladrón que le cortaban la mano. Por esa fecha también hizo presencia la denominada "Composición" reemplazando el castigo físico y la venganza a cambio de una suma en dinero o propiedades aceptada por los dañados. Lo cual los ricos y poderosos (como casi ahora) tenían muchas posibilidades de escaquearse del castigo que recibían los que no tenían para pagar sus fechorías.
Desde allí, la aparición del derecho romano, pasando por toda una serie de principios y leyes penales al servicio de los mandamás de cada momento, llegamos a nuestro actual sistema jurídico penal, donde quienes estudian, interpretan y aplican las normas y leyes son jueces y Tribunales de Justicia preparados para ello. Pero resulta que ahora y, desde el mismo poder Legislativo (que son los que debieran promulgar leyes en vez de criticar sentencias sin más) bochornosamente se unen a colectivos que nos quieren retrotraer a aquellos años de venganza o leyes talión. ¡Dejen a los jueces realizar su trabajo!, no se entrometan, no hagan juicios paralelos, no intimiden o quieran disponer de jueces a la carta, para que apliquen la receta vengatoria que todas las víctimas y familiares llevarían a cabo sin límite y proporción, aplicando el ojo por ojo sin escrúpulo alguno.
Algún partido incluso colocó de primer espada a padres o víctimas intentando aprovecharse del dolor y sed de venganza, que como dije todos aplicaríamos si fueran hijos nuestros los asesinados y violados. Los jueces no, ellos estudiaron, se prepararon para ser lo más justos y severos que les marcan los límites de las leyes y su interpretación, donde la presunción de inocencia, pruebas, testigos y circunstancias que rodean estos desgraciados casos requiere.
No podemos seguir haciendo juicios de telediario y dando a cada colectivo que se manifieste con cornetas por las calles lo que pidan con sed de venganza en caliente. Las leyes deben ser siempre consideradas a interpretación de quienes saben y se prepararon para ello, lo contrario es la ley de la venganza y del más fuerte sobre todo.
Las víctimas deben ser protegidas, resarcidas y apoyadas, pero jamás ellas deben ser partícipes de la ley que castigará a su agresor. Así, las autoridades legislativas deben proveerse de personas capaces de no dejarse llevar por candentes sucesos que a todos nos remuerden y piden venganza inmediata.
Si protegemos y creemos en la intimidad personal, cuando se cometen crímenes, delitos, agresiones o violaciones, sin nosotros estar presente, debemos tener presente que, no siempre es lo que parece, ni siempre responden los hechos a víctima total y culpable sin más. Para ello están las pruebas y las testificaciones veraces, pero se ve que, para muchos de estos colectivos, sólo les vale su criterio y su venganza sin más. Disponer de jueces y leyes a medida de este tipo de colectivos es retrotraernos a tiempos de etnias y tribus dispuestos a tomar la justicia por su mano. No necesitan justificaciones, pruebas y testigos para juzgar y aplicar condena, al sonido de cornetas callejera es suficiente. Y si fuera poco, ahora se disponen a seguir convenciendo a los ineptos y flojos políticos para seguir fabricando leyes a la carta para conformar a todos, incluido preparar jueces que apliquen lo que ellos consideren mejor para su moralina simplona y sensiblera.
¿No sienten que son ustedes políticos de pacotilla, unos queda bien, unos irresponsables y muy perjudiciales para una sociedad moderna que no se debe dejar llevar por el clamor popular? Quien juzga, gobierna y legisla debe tener la capacidad de mantener la cabeza fría ante situaciones que a todos nos llenan de consternación e indignación, para que la justicia no se convierta en lo que diga la masa manipulada o el tío Remigio.
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