Más formada y mejor persona
En el IES Río Nora podemos encontrar un cuerpo docente de lo más variado formado por personas especializadas en una materia y con vivencias únicas a sus espaldas. Todos, a su manera, intentan transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.
El cuerpo docente está dividido en varios departamentos: Matemáticas, Biología y Geología, Filosofía, Física y Química, etcétera.
Todos han sido importantes en mi formación, pero debido a mis inquietudes personales, el departamento que ha dejado más huella en mí a lo largo de los cuatro años que llevo en este centro es el de Lengua Castellana y Literatura, por el profesorado que me ha impartido clase.
Cuando llegas al instituto por primera vez, después de seis cursos con la misma gente, la sensación de angustia es bastante intensa. Por eso, la actitud del profesorado ante los nuevos estudiantes es muy importante. Se necesita que los estudiantes confíen en sus profesores, tanto por la amabilidad que estos demuestran como por tener un carácter firme y por saber cómo imponerse. Por eso, Manuel, mi primer profesor de Lengua, quedará en mi memoria por mucho tiempo.
Era una persona a la que se le notaba que le gustaba la asignatura que impartía, y por ello no hablaba con la voz monótona como alguien que recita un juramento de hace dos siglos. No, él transmitía amor hacia la lengua y la literatura. Puede que por eso nos animara a participar en proyectos del centro o hiciera juegos para hacer más ameno aprender los tiempos verbales o las lecciones en general, como la diferencia entre hiatos y diptongos, los dialectos, etcétera. Además, tenía un gran sentido del humor, importante sobre todo en un profesor. Con él aprendí mucho, y también tuve que estudiar otro tanto. Pero mereció la pena.
En segundo y tercero la profesora se llamaba Cristina. Intentaba por todos los medios acabar el temario, y por ende preguntaba casi todo lo que explicaba. Exámenes largos y exhaustivos que te empujaban a aprender. Era una buena persona y buena profesora, con un sentido del humor muy singular. Sin embargo, por lo que yo le tengo mucho cariño es por la confianza que depositó en mí y en mis posibilidades a la hora de redactar, escribir o imaginar. En los dos años que me dio clase me animó a participar en concursos literarios dentro y fuera del centro. Me decía que podía hacerlo bien y no se equivocó. Me obligué a esforzarme para demostrar que tenía razón. Su influencia es algo que no olvidaré.
Este último año en el IES Río mi profesora es Elsa, mi tutora, siempre preocupada por sus estudiantes, amable y divertida, con un gran sentido del humor que refleja en sus anécdotas. Su punto de vista siempre ha aportado algo más para ampliar el mío propio y mi opinión. Ella también me ha animado a escribir, y me ha felicitado por mi trabajo. Esos pequeños gestos que significan mucho sobre todo cuando se está en una edad como la mía, donde cada pequeño empujón y cada pequeño cumplido te hacen sentir mejor contigo mismo y te permiten ganar confianza en tus acciones.
Creo, es más puedo afirmar, que cuando salga de este centro no solo habré adquirido unos conocimientos, sino que habré mejorado como persona y habré abierto mis horizontes. Porque la educación no solo sucede en casa, sino que también en los centros escolares donde acudes. Y a mí el profesorado me ha aportado muchas cosas, aunque a veces me empeñe en negarlo.
Noa Marcos de las Heras, alumna de 4.º ESO A
Pola de Siero
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

