Sigue adelante, a pesar de los fracasos (segunda, y última parte)
Hace poco más de un año, el 9 de mayo de 2018, se publicó una carta en LA NUEVA ESPAÑA, "Sigue adelante, a pesar de los fracasos", sobre la violación de "la Manada", un grupo de desalmados y hombres sin corazón ni respeto por nadie, que habían, "supuestamente", abusado sexualmente de una joven en la celebración de San Fermín en el año 2016. Llevo un año esperando a que les cayera una enorme condena de cárcel, no por abusos, ya no supuestos, pero por violación, aprovechándose de su superioridad numérica, cinco ¿hombres? desalmados, que a lo único que se dedican es a violar, ahora sí se puede escribir sin acompañarlo del adverbio "supuestamente".
Voy a ser ella, esta chica tan valiente, que a pesar de todo lo que algunos hombres, y mujeres también, habían comentado sobre ella, y que no voy a reproducir aquí, siguió adelante con su vida y fue valiente para denunciar los hechos.
Por fin, después de tanto dolor, sufrimiento y vergüenza también, la justicia piensa, delibera y dicta sentencia en mi favor, que realmente ya ni me importa, ni me interesa. Lo que realmente me llena el alma de tranquilidad, y sosiego, es que en unos cuantos años estos seres repugnantes van a estar a buen recaudo y no van a abusar ni violar a nadie más. Hay gente que se-nos lleva-llevaremos nuestro castigo en el más allá (espero que haya algo después de este mundo), pero otros empiezan a sufrirlo aquí. Sienten el desprecio y el asco de los demás hacia ellos. Algunas personas empiezan su sufrimiento y su vergüenza en la tierra.
Ahora puedo descansar e intentar llevar una vida normal, aunque de momento no puedo aún borrar de mi mente esos minutos interminables con esos cinco seres deleznables que han marcado mi vida para siempre, yo sé que me voy a recuperar y a volver a creer en la humanidad. Por supuesto, estoy inmensamente contenta y seré feliz siempre, aunque los asuntos de la vida no vayan como pienso que deberían ir; eso es la vida, ir capeando lo que nos envía, aunque algunas veces sea un horror. Mi madre y mi padre pueden poner su corazón a descansar tras este largo tiempo que llevan sufriendo por mí.
Puedo mirar a todo el mundo cara a cara. Sé que algunas personas, las menos, me echaban a mí la culpa de lo acontecido. Yo nunca fui culpable de nada, simplemente estaba en el lugar equivocado en el momento menos favorable y me topé con gente que jamás se me habría ocurrido pensar que podrían existir.
Mi espíritu siente calma y mi corazón agradece lo que muchas personas, no solo mujeres, también muchísimos hombres, han estado haciendo todo este tiempo, incluso hasta rezar por mí, para que la ley cambiara y reconociera que "yo no soy culpable" de nada.
Podría haber sido una mujer muerta más, otra víctima de la violencia de género, yo la llamaría "violencia del género de los desalmados", pero no fue así. Tengo la suerte de seguir viviendo y voy a aprovechar todo lo bueno que la vida me regale cada minuto de mi existencia.
Le digo a la víctima de Pozoblanco, juicio contra "la Manada" en cinco meses, que nunca pierda ni el ánimo, ni la alegría de vivir, ni la perspectiva de los acontecimientos. No pinta nada bien para este grupo de violadores en serie, pueden caerles otros años más entre rejas. Del abogado de estos cinco delincuentes, nada que comentar, supongo que les habrá "tocado de oficio en una tómbola", nadie habría "cargado con este muerto" de cinco violadores.
Todos te agradecemos, yo también, tu valentía para seguir adelante sin desfallecer y darnos ejemplo de paciencia y perseverancia. Te deseamos que a partir de ahora lo grande y bueno venga a tu vida para quedarse. Ojalá que nunca, nunca más, haya otra víctima de violencia de género, ni de violación ni de abusos sexuales, esto incluye también a los/las menores, que son las víctimas silenciosas que nunca dicen nada.
Te dedico estas palabras tan bonitas de Frida Kahlo: "No quiero un amor a medias, rasgado, partido a la mitad, he luchado y sufrido tanto que me merezco algo entero, intenso, indestructible". Yo te puedo asegurar que eso que deseas vendrá a ti, ya lo verás.
Me despido de todos ustedes agradeciéndoles de todo corazón haber perdido unos minutos de ese preciado tiempo suyo en la lectura de estos pensamientos, a veces un tanto inconexos, pero llenos de una gran alegría por lo que esta sentencia significa.
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