Los apestados
Uno de los acontecimientos históricos más relevantes ocurridos en España, en lo que va de siglo, sin ninguna duda ha sido el final del terrorismo de ETA.
La sociedad española no podía seguir soportando más las consecuencias de lo que patéticamente la banda terrorista justificó como "la socialización del dolor". 864 muertos, 7.000 víctimas, 3.000 atentados, miles de familias destrozadas; una sociedad (la vasca) atenazada por el miedo y el dolor e incalculables daños materiales es el balance de lo que fue el fundamentalismo etarra.
Los que hemos vivido con pasión la política, en estos últimos 50 años, adoptamos (y creo que acertamos) aquel principio que los líderes de todas las formaciones políticas en el poder o en la oposición repetían como un mantra: "Toda idea política tiene cabida en la España democrática, sin el uso de las armas". El mensaje era claro, dirigido a los etarras y a su entorno: "en el momento que dejen ustedes de matar pueden defender con la palabra lo que quieran".
Han pasado casi 10 años desde que ETA ya es Historia; las formaciones independentistas como Bildu son legales, participan en todos los procesos electorales, defendiendo aquello en lo que creen y tienen la representación institucional que una parte del pueblo vasco les concede, en los distintos niveles políticos, en sus territorios. Tienen, además, la representación obtenida en el Congreso de los Diputados a nivel nacional. Es decir, están perfectamente integrados en la España democrática y, por tanto, amparados por la Constitución (aunque renieguen de ella). Se ha conseguido hacer efectivo el principio de la "defensa de las ideas políticas, sin armas".
¿A qué viene, por tanto, el que se los trate como "apestados"? Tal pareciera como si, una vez que abandonaron el apoyo a la lucha armada, ahora les hubiera salido cuernos y rabos, acompañado de sustancias tóxicas y contaminantes. No se puede hablar con ellos ni para consensuar gobiernos locales (que al fin y al cabo es gestionar el día a día de sus vecinos, gran parte de los cuales les han votado). ¿Dónde ha quedado el llamamiento para que se integren en el debate politico?
Estos días, previos al debate de investidura para la formación del Gobierno de España, el PSOE vuelve a "sangrar" por el Norte, por Navarra. Desde Ferraz se presiona a los socialistas navarros para que renuncien a formar gobierno con el apoyo de Bildu (con el diablo), a cambio de ello, permitir que gobierne la derecha, para que a su vez sus dos diputados nacionales apoyen en la investidura de Sánchez. Es decir, que una vez más, los socialistas navarros se hagan el "harakiri".
La estrategia no sólo es impresentable en términos ético/ideológicos, sino que además no tiene ninguna "ganancia" de cara a la investidura de Sánchez, ya que sus dos diputados, de facto, son irrelevantes para sumar la mayoría necesaria y ponen en peligro los 6 diputados del PNV que ya han avisado que la "jugadita" no les gusta nada.
Los socialistas navarros, finalmente, no han acatado la petición de Ferraz. Han permitido la presencia de Bildu en la mesa del Parlamento navarro, quienes previsiblemente se abstendrán, para permitir la elección de la socialista, María Chivite, como nueva presidenta de la Comunidad Foral de Navarra. Los "apestados" podrán funcionar con normalidad en el nuevo Parlamento.
Por cierto, la figura del "apestado" sólo empieza a oler mal cuando la izquierda habla con ellos, pero cuando pactan con la derecha el olor desaparece, por arte de magia. Javier Maroto, miembro destacado de la cúpula del PP, cuando era alcalde de Vitoria pactó con Bildu y decía: "Hay mucha gente en Bildu que ha buscado la paz desde el principio"... ¿Serán los designios del Señor? o... que el cinismo no tiene límites.
Ya va siendo hora que, desde Ferraz y Moncloa, se olviden del chantaje, cinismo y doble moral (las armas del PP) con las que condicionan la política. Es evidente que, después de la investidura, PP/Cs se van a lanzar al cuello de Sánchez, con el mismo mantra: "Ud. está en el gobierno gracias a separatistas, asesinos etarras, comunistas... bla, bla, bla...". ¿No va a salir nadie a decir que Javier Maroto fue alcalde de Vitoria gracias a su pacto con Bildu, y que nadie desde la izquierda se lo afeó?
Marcelo Noboa Fiallo
Xixón, 25 de junio de 2019
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

