Condena en Sabugo
El pasado 21 de junio publicó este diario en el que escribo la reseña de un juicio y sentencia contra el propietario de un bar de Sabugo por ruidos en su establecimiento. Previamente, la Policía Local había precintado el establecimiento en aplicación de la ordenanza correspondiente. Parece ser que posteriormente el concejal del PSOE Manuel Campa autorizó al propietario de manera verbal a retirar el precinto y el establecimiento continuó molestando a los vecinos e incumpliendo la normativa a la que está sujeto. A partir de ese momento la Policía Local no atiende las quejas de los vecinos porque había autorizado su apertura el concejal referido, todo ello verbalmente.
¿Por qué razón el Ayuntamiento, confirmada la infracción, y con medios legales suficientes, no obliga al infractor a cumplir la ley y tienen los perjudicados que acudir a la lenta y onerosa justicia? ¿Qué autoridad tiene un concejal, en este caso el señor Campa, para retirar un precinto y una orden de clausura, todo verbal sin documentación que lo avale?
Sé que es difícil, pero sería más efectivo presentar denuncia contra la clase política que "ampara" el incumplimiento de la ley que a los gerentes de los establecimientos, pues si se consigue condena se terminaría con lo que yo denomino "presuntas pequeñas corruptelas".
En nuestro edificio, también en la calle de La Estación, estamos padeciendo toda clase de abusos provocados por la gerencia de los locales de ocio del bajo y sótano del N.º 11 que ejerce bajo el nombre comercial de Bocana. Este caso es más grave que el reseñado por el diario, pues a la contaminación acústica y ambiental con olores y suciedad en la terraza se añade el peligro de incendio y difícil evacuación conculcando todas las normas legales que le son de aplicación. Hoy he recibido la confirmación que por registro el Ayuntamiento recibió mi denuncia sobre el tema en la que incluyo transcripción del IEE realizado por arquitecto colegiado que incide sobre la peligrosidad del sótano y su permanencia en la ilegalidad.
Si ocurre un accidente, que Dios no lo quiera, las autoridades municipales ya buscarán un subterfugio legal para que la responsabilidad recaiga en el gerente, pero afirmo que llevando años luchando contra esto, afirmo que me implicaría aunque me costara dinero, pero a mi edad ya necesito poco.
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