Tolerancia y libertad
La lógica es la herramienta que nos puede ayudar a ver cómo la arrogancia nos lleva a través de filias y fobias a cometer equivocaciones que, al fin y al cabo, forman parte de la condición humana. Algo que parecería imperdonable si no fuera porque, a pesar de todo, existe el aprendizaje. Después de muchos aprendizajes creo que la mejor política que se puede prescribir está plasmada en los Evangelios. Aunque libertad y tolerancia son un dilema en cuanto entra en liza la condición del ser humano para dar algún sentido a la política y a la religión. Sin embargo, intentando seguir esa política me he convencido de que la única libertad es la que no te pertenece, es la que se entrega al prójimo para que pueda ser. El conflicto estalla cuando es a ti a quien no se te deja ser. Pero la tolerancia incluye el permitirse ser a uno mismo, diga lo que diga el otro. Si se nos impide ser, debemos luchar sin dudar por nuestra libertad. El intolerante no intenta ser, prefiere que no sean los demás: “Si él y sus iguales no son, qué derecho tienen los demás a ser públicamente diferentes a ellos”. Supongamos que "política" y "religión" sean variables lógicas que buscan dar sentido a la incertidumbre del ser humano. Los posibles resultados de su prueba lógica podrían ser: la conjunción, que afirma solo una de sus cuatro posibles formas relacionales negando las otras tres siendo su dominio la negación, pues basta una negación en alguno de sus estados para que el resultado sea negado. O bien la disyunción, que es la afirmación de tres de sus posibles formas relacionales siendo su dominio la afirmación, pues basta una afirmación en alguno de sus estados para que el resultado sea afirmado. O esa otra forma de la disyunción exclusiva, que excluye la conjunción de la disyunción. O esos otros dos casos en que la prueba coincide con las variables: una coincide exclusivamente con "política" y la otra exclusivamente con "religión". Así que, si siempre se acaba negando algo en la lógica, ¿qué nos queda para ser tolerantes?
Nos queda la tautología liberal que afirma las cuatro formas relacionales. Pero entonces las variables lógicas "política" y "religión" son irrelevantes y no aportan certeza alguna salvo su tolerante afirmación a cualquier tipo de relación suya. Aunque también existe la tautología totalitaria, que niega todas sus formas relacionales. Entonces "política" y "religión" también son irrelevantes, solo que ahora sí hay certeza sobre la falta de libertad para ser afirmada cualquier tipo de relación válida para ellas. Ni siquiera la relación "no-política y no-religión" podría estar afirmada.
En buena lógica, la cultura del amor, paz y perdón es tan válida como la del odio, guerra y ojo por ojo, diente por diente. Pero ustedes: ¿qué opinan? ¿Cuál es la cultura que merece ser transmitida? ¿La de la incertidumbre humana liberal que aprende del error y perdona o la de la certeza? El que esté libre de arrogancia que tire la primera piedra.
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