Viva el fútbol modesto
Pocos minutos después de la derrota del CD Lealtad ante el Villarrobledo, que ha imposibilitado el ascenso del club asturiano a Segunda B, me dispongo a escribir estas líneas para agradecer a toda la directiva del Club Deportivo Lealtad y por extensión a todas las directivas de los clubes deportivos modestos su trabajo continuo y no remunerado en favor de sus convecinos.
Hay dos versiones sobre en qué consiste vivir en un pueblo o villa pequeña; una se resume en la frase "pueblo pequeño infierno grande", que no requiere de mucha explicación, y otra entronca más con esa versión bucólica que tienen los que habitan en grandes urbes y que piensan que los que viven en pequeñas poblaciones están permanentemente desestresados, sonrientes y felices. Lógicamente, y como casi siempre, la verdad, al menos mi verdad, no se encuentra en ninguno de los dos extremos. Está claro que vivir en una población pequeña tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y hoy me gustaría centrarme en algunos de esos vecinos que tratan de que la balanza se decante más hacia el lado positivo que hacia el negativo. Un pueblo se genera a través de lugares comunes donde sus vecinos disfrutan y sufren juntos; el colegio o el instituto, la Escuela de Música, la biblioteca, las fiestas, sus tiendas y sus bares... y, por su puesto, también sus clubes deportivos. Ser del Real Madrid o del FC Barcelona es sencillo, ganan entre el 75% y el 80% de sus partidos, así como títulos todos los años, pero hoy en día, ser y sentir como propio el club de fútbol de tu pueblo es en sí un acto meritorio, pero mucho más lo es dedicar tu tiempo libre, ese que más que ningún otro te pertenece a ti, a trabajar por ese club que no es tuyo sino de todos tus vecinos.
En un club de fútbol modesto son muchas las personas que colaboran; desde la que corta el césped, pasando por la que lava la ropa de los futbolistas, el taquillero, el que está en el bar del campo, el tesorero, el presidente, el delegado, el que se encarga de pegar los carteles avisando de cada partido por todo el pueblo, el que vende lotería para sacar un extra... En muchas ocasiones varios de estos puestos son ocupados por una única persona, pero no es menos cierto que el número de individuos que colaboran directamente o indirectamente suele ser numeroso. Mi reconocimiento para todos vosotros. Es difícil decir qué es triunfar en la vida, aunque casi todo lo que se me ocurre está directamente relacionado con ganarse la gratitud, el cariño y la admiración de la gente que te rodea.
Los 120 euros que pago por ser socio del CD Lealtad, son los 120 euros mejor invertidos de cada año, son los que más felicidad me dan. Aunque vivo fuera de Asturias desde hace ya tiempo y apenas puedo ver dos o tres partidos por temporada, seguir siendo socio de club de mi pueblo significa mucho para mí: poner mi granito de arena para apoyar la verdad del fútbol modesto vs el lujo y el oropel de los grandes clubes, seguir vinculado de alguna manera al pueblo que me vio nacer, continuar con una tradición familiar que en mi caso comenzó cuando mi padre me hizo socio del club el día de mi nacimiento...
Muchas gracias, Pedro. Muchas gracias al resto de la directiva del CD Lealtad. Muchas gracias a lo que hacéis, lo mismo en otros muchos clubes de fútbol u otra disciplina deportiva del resto de Asturias y de España. Muchas gracias a todos los que ponéis vuestro granito de arena desinteresadamente para hacernos más felices. Este año no ha podido ser. No hay felicidad sin sufrimiento. El año que viene sonreiremos.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

