La risa está muy bien
Cuando se hace con los demás; cuando uno se ríe de los demás, ya es otro cantar.
Dejar caer que se es joven para justificar a colegas de urología que se mofaban de sus pacientes usando el quirófano y las instalaciones de trabajo como si se tratara de un tablao, pretendiendo ser graciosillos usando términos degradantes hacia sus pacientes, dejando una sensación de indignos profesionales, unos perfectos carajillos que rebajan su profesión y humillan a sus pacientes. ¿Dónde dejan el secreto profesional y la ética en la práctica médica: confidencialidad, el velar por la intimidad...? Su profesión les obliga al sigilo y ser reservados, divulgar secretos de pacientes está penado, por si no lo sabían. Usar y abusar de la incultura de los pacientes por no saber expresar adecuadamente en términos médicos para referirse a su enfermedad es de paletos redomados. Reírse del palabrerío que usan sus pacientes y usando su enfermedad como guion teatral es de una falta de rigor que roza el despido ¡claro que sí! A los enfermos les deben respeto siempre y en todo momento, de lo contrario sobran en esta profesión.
A ustedes solo les queda pedir perdón por jugar a titiriteros usando el hospital como una taberna, a sus colegas como mindangas y a los pacientes de monigotes. ¿A quién se le ocurrió la idea de montar ese vídeo tan sumamente repulsivo? Solo la juventud y la mala educación les salvan de no abochornarse ustedes mismos de su propia idiotez.
Que usted sea joven, amigo Carlos, no le da, le quita valor al análisis de esa farándula circense barriobajera de sus colegas. Si quieren ser cómicos o raperos, son profesiones muy respetables, dedíquense a ello, pero fuera de nuestra sanidad pública. Las personas, ya lo verá dentro de poco, con la edad van cogiendo empaque y formalidad, que les hacen comportarse con discreción en vez de exponer públicamente su imbecilidad. Convertirse en señores con personalidad en vez de carajillos sin más. La juventud tiene esas cosas, pero deben aceptar críticas, reprimendas y pedir perdón.
Cuando salgan del hospital (aunque quien hace a escondidas suele ser irreflexivo también a cara vista) pueden montar ese espectáculo ridículo en su casa, con su mamá, con sus suegros y sus hermanos, pero reírse de sus pacientes, a los que se deben, jamás se justifica ni metafóricamente.
Lo de las guardias interminables, las tardes no remuneradas, los quirófanos con horas escasas de sueño, esos temas deben tratarlos con la alta dirección, reclamar lo que les pertenece, pero veo que con ese sentido del humor decadente y faltoso nadie los tomará en serio. Déjense de caxigalinas, han elegido esa profesión; si no la sobrellevan, a otra cosa mariposa.
Ese vídeo ni es amarillista, ni es desafortunado, es llanamente simplón, faltón e insultante, sin gracia alguna, que deja a esos principiantes médicos en una posición difícil de disculpar y enmendar.
Claro que el humor es terapéutico, pero cuando se tiene gracia y se está dispuesto a reírse con los demás, no de los demás.
Amigo Carlos, la mayoría de los enfermos es consciente de sus limitaciones, acuden a ustedes en busca de arreglos más o menos posibles, no van a escucharles actuar y montar una comedia simplona e irrespetuosa con su senectud, declive físico o mental, y menos esperando que ustedes jueguen con un destino inapelable, que debiera ser su gran reto, su única disposición, luchar contra la enfermedad y alargar la llegada de la muerte, no hacerla graciosilla; para eso tiene en casa a los suyos, díganles a sus abuelas que tome a chorrada su vejez y su declive, que la muerte o la incontinencia debe ser considerada: con humor urológico. Un saludo.
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