Iglesia católica e impuestos
"Con el PSOE hemos topado".
Eso habrá dicho la Iglesia ante la contumaz e histórica intención del Partido Socialista, por cargarse el Concordato con la Santa Sede (data del año 1979), aunque paradójicamente, en 2006, Zapatero le subiera la asignación del IRPF, del 0,52% al 0,7%).
Tanto Pedro Sánchez como su socio "colaborador", Pablo Iglesias (¡ánimo, Pablo, hasta un pagafantas como tú puede rehabilitarse y convertirse en un miembro provechoso de la sociedad!), amenazan con recuperar los bienes inmatriculados por la Iglesia católica (por ejemplo, la Mezquita de Córdoba), quitar las subvenciones a la Iglesia y obligarla por ley a pagar el IBI de determinados bienes inmuebles que posee, y que no son de culto, como casas parroquiales, abadías, colegios, hospitales o polideportivos, entre otros.
Sánchez vio en la Iglesia un "aliado necesario" en su cruzada para inhumar a Franco y sacarlo del Valle, entre vítores, aplausos y ondear de banderas de los aguerridos luchadores antifascistas, y, en una sutil y maquiavélica coartada, relajó sus pretensiones iniciales, no incluyendo en el programa electoral del PSOE "ni una línea" sobre la propuesta de modificar dichos acuerdos, optando por mantener la relación de 'statu quo' con la Iglesia católica.
"Con la Iglesia hemos topado".
Eso habrá dicho el Gobierno en funciones, una vez escuchadas las palabras del Nuncio del Vaticano, Renzo Fratini: "Sinceramente, hay tantos problemas en el mundo y en España. ¿Por qué resucitarlo? Yo digo que han resucitado a Franco. No ayuda a vivir mejor recordar algo que ha provocado una guerra civil. Detrás de este proyecto del Gobierno socialista subyacen motivos, sobre todo, políticos e ideológicos. Está detrás una ideología de algunos, que quieren de nuevo dividir a España".
¿Un misil en la línea de flotación, una meticulosa humillación o una cortina de humo para tapar lo de Neymar al Barcelona?
Sánchez, labia nivel predicador americano de televisión, y sonrisas, muchas sonrisas, en pleno y armonioso proceso digestivo, se ha quedado patidifuso, y puede que necesite un dardo tranquilizante, dada la urticaria idiopática (esas que se presentan sin causa aparente) que le dejó la cara como una berenjena.
En cuanto a la ínclita ministra Carmen Calvo Poyato (Cabra, 1957), una reacción psicosomática le ha generado un forúnculo en el tafanario, que le va a impedir sentarse con normalidad, hasta después del verano. Su respuesta a la "agresión" ha sido fulgurante, y con verbo florido e ira reprimida, aunque sonriendo (eso debería asustarnos), ha sentenciado: "La Iglesia tiene que pagar impuestos como lo hacen en Francia o Italia, porque es justicia social. Ellos lo saben".
Fatua amenaza si tenemos en cuenta que la Iglesia católica, con sus 5.141 centros de enseñanza, 107 hospitales, 1.004 centros (ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos), Cáritas, Manos Unidas, Obras Misionales Pontificias (Domund), 365 centros de reeducación para marginados sociales (ex prostitutas, ex presidiarios y ex toxicómanos), 937 orfanatos, etcétera, ahorra al Estado entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año, según un informe de KPMG.
Uno, que es de letras (y escasas, he de decir), entiende que esas cantidades irían a cargo del sufrido contribuyente.
En cualquier caso, la Iglesia, conocedora de que el Tribunal Constitucional rechazó, en diciembre de 2013, la decisión del Parlamento de Navarra, de cobrar el IBI a todos los inmuebles de la Iglesia católica, y del resto de confesiones, que sí se destinan al culto, se parapeta en la ley 49/2002, artículo 15, que regula el régimen fiscal especial que le afecta: "Estarán exentos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles los bienes de los que sean titulares ... las entidades sin fines lucrativos...".
¿Y quiénes son la "entidades sin fines lucrativos"? Pues, además de la Iglesia católica y el resto de confesiones religiosas, los sindicatos, las fundaciones, las ONGs, las federaciones deportivas, la Cruz Roja. Es decir, que "si los comedores de Cáritas tienen que pagar el IBI, tendrán que hacerlo igualmente otras entidades no lucrativas, como las mencionadas. ¿Otra batalla perdida?
Gustave Flauber dejó dicho: "Ser estúpido, el egoísmo y tener buena salud son tres requerimientos para la felicidad; pero si falta la estupidez todo está perdido".
A ver si empieza el fútbol de una vez.
Saludos cordiales.
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