Nosotros destruimos el empleo
Cuando nosotros mismos echamos la gasolina a nuestro propio vehículo, no solo estamos siendo insolidarios con las personas mayores y discapacitados que por diferentes causas no pueden por ellos mismos realizar esa labor, es que destruimos empleo. Estamos realizando el trabajo de seis operarios a lo largo de las 24 horas. ¡Jamás echen ustedes mismos la gasolina! Acudan siempre a estaciones de servicio con operarios.
Cuando nosotros mismos pesamos los artículos y al pasar por caja no acudimos a una cajera que nos cobre pagando nosotros mismos en cajas automáticas, estamos destruyendo miles de puestos de trabajo.
Cuando compramos por internet (online) estamos destruyendo el comercio personal con todo lo que conlleva también de insolidaridad hacia las personas que no se defienden con las nuevas tecnologías por edad, también logramos destruir miles de puestos de trabajo, reemplazándolo por cientos de baja calidad.
Cuando compramos en tiendas chinas, donde los artículos nos cuestan mucho menos, estamos potenciando la esclavitud laboral donde se fabrican estos artículos explotando a los trabajadores y sin el más mínimo respeto por las normas y regulaciones en cuestión de sanidad, seguridad en el trabajo y derechos humanos. Al mismo tiempo que cometemos una competencia desleal sobre nuestros productos que no pueden competir con esas normativas permisivas y estos aranceles regalados. Lo cual cerrarán nuestras empresas y nuestros comercios con la destrucción de empleo que eso representa.
En estos dos últimos apartados, también participamos de la economía sumergida y el fraude fiscal, al ser más difícil el control del Estado sobre lo comprado y lo vendido.
Cuando decimos que cuesta menos importar un producto que explotarlo y generarlo aquí, estamos saltándonos normas, impuestos y derechos que nos aplicamos a nosotros mismos, destruyendo puestos de trabajo de mucha calidad, para reemplazarlo por otro de meros repartidores o intermediarios. Todo nos saldría más barato que lo nuestro, si lo traemos de lugares inhóspitos y atrasados: médicos, abogados, jueces, pilotos, políticos... ¿Por qué algunas cosas sí y otras nos parece lo que es: explotación y desleal competencia? Si importas sin control, sin aranceles adecuados a las normas estrictas que aplicamos a nuestros productos, estamos destruyendo nuestra industria, nuestras empresas, nuestros artículos y nuestro empleo.
Cuando compramos artículos, cuando acudimos al médico privado, cuando pagamos en negro o no pedimos y damos factura obligada, cuando nos realizan reparaciones y obras sin factura... todo eso perjudica el empleo y las arcas del Estado; con ello estamos disminuyendo los recursos para nuestro Estado del bienestar: sanidad, educación, pensiones y servicios sociales. Con la pérdida de puestos de trabajo y salarios peores a nuestros funcionarios.
Este último párrafo tiene una excepción, los políticos, estos, igual da que exista desempleo, millones de desempleados de larga duración, igual da que el empleo que generan sean de escasa calidad y los contratos precarios de solemnidad, ellos se suben el sueldo sin ruborizarse. "En lugar de darles la llave a los políticos, sería mejor cambiar la cerradura" (Dong Larson).
Lo de esta legislatura es de escándalo, no empezaron a realizar ninguna mejora para los ciudadanos y los municipios, y, todos, sean del color que sean, se enzarzaron a repartirse cargos, liberados y subirse el sueldo escandalosamente. En Oviedo, el señor Canteli tiene que estar contento y los ovetenses alertados, ya sabemos sus preferencias. Subirse el sueldo más de un 18% y añadir concejalías de liberados no es buena manera de empezar. Nos quedan cuatro años de más de lo mismo. Vuelven los años de lo mío en vez de lo de todos.
"La mayor desgracia es merecer la desgracia" (Jean de la Fontaine).
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