Algo más que cuentos de terror
Unas eran de Astorga, enfermeras de la Cruz Roja que tenían 23, 25 y 41 años. Su única culpa fue dedicarse a cuidar heridos, pero, ay, también eran católicas comprometidas con su fe en un tiempo en que eso implicaba la muerte sin juicio ni sentencia y del modo más horroroso. Y por eso fueron asesinadas en aquellos años de odio, tan reivindicados hoy por algunos, donde perseguir y asesinar católicos se hizo práctica muy extendida. Otras eran catorce monjas concepcionistas que, según los informativos de la RTVE, «desaparecieron» a manos de un grupo de milicianos... Unas y otras han sido recientemente beatificadas por la Iglesia, que ha reconocido sus méritos como mártires que murieron sin abjurar de sus creencias y perdonando a sus asesinos. Y como aquellas y estas hubo cientos de católicas laicas y religiosas, violadas y asesinadas de formas y maneras tan terribles que de muchas de ellas ni siquiera quedó constancia de su muerte porque sus cadáveres resultaron irreconocibles. ¿Es lógico que en una sociedad como la nuestra, donde un ultra feminismo reivindicativo marca la pauta, no exista película, serie o documental sobre ningunas de estas mujeres, mientras que se ensalza la memoria de sus asesinos y hasta alguna «intelectuala» osa burlarse de las asesinadas?
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