Sporting: yogures caducados en vez de yogurines
El jugador de fútbol muy pocas veces se retira a tiempo. Los muy buenos, cuando los equipos destacados van dejando de confiar en su decadencia, se decantan por equipos de nivel inferior, donde las plantillas suelen ser de menos calidad, unido al menguante rendimiento suyo por cuestión de edad, se van despidiendo de la práctica del fútbol de una manera caricaturesca, donde los aficionados le irán viendo arrastrarse por los campos en vez de retirarse cuando él mismo observará que su época de esplendor se agota.
Muchas veces ellos no tienen la culpa, los equipos, sus directores técnicos esperan conseguir el fichaje soñado a la espera de que la figura que fue siga siéndolo. ¡Pero no! Tenemos demasiada experiencia a lo largo de los años, seas quien seas, cuando va retrocediendo en potencial del equipo que te ficha, el retroceso es aún mayor en lo personal para responder a lo que se espera de ti.
Por eso no entiendo a los equipos con aspiraciones que fichan jugadores de edad avanzada para esperar de ellos algún sentido a su fichaje. Nada tengo contra Javi Fuego, todo lo contrario, llegó lejos y ahora con 35 años, aún más lejos, ya que todo un Sporting que aspira a estar en 1.ª División le ficha y además publicitándolo como el revulsivo necesario cuando todos sabemos que no será así. Mal debe estar el mercado de jugadores, peor la capacidad financiera de este querido equipo para querer meternos a calzador que este jugador será pieza clave para ocupar una de las plazas que dén posibilidad al ascenso.
Se dice que ahora los jugadores se marcan y plantean la edad límite para hacer efectiva su retirada a los 33 o 34 años. Ya me parecen muchos años, salvo excepciones que siempre hay. Pues Javi Fuego está en los 35 años. Una plaza menos para disponer de un jugador joven que dé al Sporting ese plus que (lo siento) Javi Fuego no podrá dar por mucho que él esté dispuesto a entregar todo y más. La edad ideal para rendir al fútbol está entre los 18 años y 29, fuera de ahí sólo excepciones.
Además, jamás entendí ese Mareo, esa escuela, esa fábrica de yogurines, para comprar yogur caducado. Desde hace muchos años el fútbol base, tanto del Real Oviedo como del Sporting de Gijón, no tiene sentido, algo se hace mal para no confiar en esos jugadores que preparaste durante años. ¿Qué falla: los directores de la escuela, los entrenadores o la directiva? Creo que todos un poco.
Recuerdo años atrás, allí tenía un hijo en el Sporting, en el Real Oviedo otros dos. Tanto Casas como Fernández (el negro) y sus presidentes apoyándolos, viéndoles en cada partido desde alevines, infantiles, cadetes, juveniles y el filial, ya conocían a los jugadores desde los 8 o 9 años. Ahora empiezan incluso antes. De aquella, tanto en el Real Oviedo como en el Sporting estaban en la primera plantilla varios jugadores de propia cosecha, luego el resto de equipos de España, incluidos Real Madrid y Barcelona, tenían jugadores que salieron de estas fábricas. Ahora no fabrican nada, todo es enchufe, allí se colocan los hijos de amiguetes y nada más. Los entrenadores y quienes dirigen las categorías inferiores dejan mucho que desear, no les pagan buenos sueldos, así, ninguno competente querrá perder el tiempo enseñando y viendo niños. Trabajar gratis y regalado solo lo hacen los innecesarios, quitando espacio y lugar a otros idóneos para esa función.
Las directivas de estos equipos punteros de Asturias desde hace tiempo dejaron en manos de cualquiera las direcciones de sus escuelas, así les va. Ahora el Sporting ficha a Samuel, ahí sí acertó, un entrenador novel, pero con ganas y seguro lo hará bien. Espero sepan diferenciar las amistades de las responsabilidades, así tenían a bien responder Casas y Fernández.
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