La desesperanza de vida
Es curioso cómo cambia la percepción de la cosas en según qué circunstancias y condiciones, para que lo que ayer fue de una manera, hoy lo tenemos que ver de otra.
Hoy hay muchos conceptos que ayer eran positivos y que hoy resultan incluso preocupantes.
Con ello me refiero a la tan traída y llevada esperanza de vida y a las estadísticas que nos indican que, si hasta hace relativamente poco tiempo nos preocupábamos por encontrar la mejor manera de alargar la vida de forma saludable para poder disfrutar de una vejez placentera, ahora los números fríos muestran un panorama preocupante por la prolongación excesiva del ciclo vital humano.
Es decir, que si en la España de la posguerra, no hace tanto tiempo, el índice de mortalidad era de los más altos de Europa, ahora que podríamos presumir de lo contrario, nos lo están haciendo ver de forma tan negativa que es como para preocuparse de verdad.
En mi caso, que tengo 76 años y vivo la vida con bastante actividad, según las estadísticas mi esperanza de vida sería similar a la de una persona de 60 años, por lo que, teóricamente, podría vivir sin problemas hasta lo 90.
Sin problemas, para mí, pero como puedo ser un problema para la sociedad tendré que morirme antes. Qué le vamos a hacer.
¡¡Todo sea por el bien de la Patria!!
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