Envidia y miedo

10 de Julio del 2019 - Domingo Nevot Romera (Gijón)

Parodiando a aquella preciosa canción de Ana Belén, con el "Pun Pun, ¿quién es?, la paloma y el laurel, abre la muralla", podríamos ver las llamadas a la muralla de las distintas organizaciones que optan por gobernar, y la respuesta de los llamados dispensadores de salvoconductos democráticos, que son los encargados de determinar si se les admite o no en el mundo de la política.

Así, por ejemplo, desde que Rodríguez Zapatero declaró a Otegui "persona de paz", cuando Bildu llama a la puerta, debe abrirse la muralla, ya que nada impide considerarlo como un acreditado demócrata.

Igual ocurre con el PNV, el que "recoge los frutos que caen del árbol que otros sacuden", según frase literal de Arzallus. Ellos se limitan a asumir competencias, prebendas, inversiones, trato de privilegio, etcétera, pero no los cadáveres de políticos, jueces, policías, etcétera, que caían a la vez con las sacudidas. Los cadáveres que los recogieran otros. Nada que objetar para abrir la muralla ante su llamada.

ERC y con PDCat, o como se llamen ahora los herederos de Pujol, ese señor que llevaba bolsas de basura rellenas con billetes de 500 euros a Andorra, también son aptos para el aval democrático. El golpe de Estado fallido que protagonizaron, las continuas desobediencias a las sentencias de los diferentes tribunales españoles, su opresión a los no simpatizantes con su causa, no se puede considerar motivo importante para excluirlos de las instituciones. Abrámosles la muralla.

Con Unidas Podemos, y sus diferentes adscripciones, pasa lo mismo. Se manifiestan ante las instituciones cuando los resultados de las elecciones no les satisfacen, ceden los edificios públicos para actos ilegales, se muestran claramente antieuropeístas, pero los dispensadores de salvoconductos democráticos no ven en ello más que una sana y necesaria libertad de expresión. La muralla debe ser abierta.

Con la judicatura ya tienen alguna duda. En estos momentos dos sentencias son clave para la obtención o no del salvoconducto democrático. Por un lado, deben fallar permitir sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos, y por otra parte deben emitir una sentencia con penas muy leves contra los insurrectos de Cataluña, de forma que les permita una rápida obtención de indulto, para poder seguir negociando la futura separación de España. Así que cuando los jueces llamen a la puerta de la muralla los dispensadores de los salvoconductos les dirán eso de "enséñanos las sentencias por debajo de la puerta", tal y como pedían los cabritillos al lobo, y ya decidirán si la abren o no.

Con quien no tienen la más mínima duda es con Vox. A esos no se les abre la muralla, por ultras, extremistas, anticonstitucionalistas y todo lo que haga falta. No solo eso, sino que todos los que se acerquen a ellos tendrán el mismo trato, y verán la muralla cerrada a cal y canto. Deben ser desterrados como se hacía con los leprosos llevándolos a la isla de Molokai.

Llama la atención que estos dispensadores de avales democráticos no tienen que dar explicaciones sobre las razones para darlos o no. Como decían en mi casa, "Díjolo Blas, punto redondo".

Su poder es enorme. Con un solo gesto, como el pulgar de los emperadores romanos, dan o quitan la consideración de demócratas según sus preferencias. Me provocan una enorme envidia. Estampan el sello en el salvoconducto y ya está. Ya son demócratas. Y al revés, lo deniegan, y al destierro.

Envidia, sí, pero también un poco de miedo ante su poder omnímodo. Porque si analizamos a quienes dan los salvoconductos, se ve que todos los partidos son simpatizantes y apoyan a los regímenes de Cuba, Venezuela, Nicaragua, etcétera. Y me pregunto si consciente o inconscientemente no estarán llevando a España a un régimen parecido al de esas naciones con las consecuencias que ello acarrea.

Hay otro miedo un poco más profundo. Todos los partidos que disfrutan del aval democrático, todos sin excepción, son partidarios de la autodeterminación de los diferentes pueblos de España, y eso ya es más preocupante, porque me recuerda a la situación de Yugoslavia a la muerte del gran demócrata Tito, que terminó como el rosario de la aurora o algo peor. Y me vuelvo a preguntar, ¿nos estarán llevando consciente o inconscientemente los dispensadores de salvoconductos democráticos a una situación como la de Yugoslavia?

Sinceramente espero que no, pero ya se sabe, los hechos discurren a veces no como queremos, sino que se nos escapan de las manos.

Cartas

Número de cartas: 49716

Número de cartas en Abril: 85

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador