Amar a los enemigos
Amigos/as: Nunca se habló tanto del amor como ahora; sin embargo todos los días nos enteramos por la radio y televisión de revueltas sangrientas, guerras o disturbios raciales. Da la impresión que este nuestro mundo tiene algo de podrido dentro; ahí están esos millones de hombres que todos los días se van a la cama, o al jergón de paja, con hambre, mientras otros muchos millones se atiborran hasta la saciedad. Indudablemente algo nos falla cuando tanto se habla del amor y, sin embargo, el mundo se muerte de frío, de miedo o de hambre... Esto nos fuerza a preguntarnos: Ese amor del que tanto se habla en nuestras canciones moderna, revistas y películas ¿es verdadero amor o es la tapadera de nuestro egoísmo?; respondamos lealmente todos: ancianos, personas maduras y jóvenes. Dios mismo puso su amor en la Tierra; cuando venga de nuevo, su primera pregunta será: –¿Qué habéis hecho del amor? ¿Dónde lo habéis puesto?, porque sabéis que amor es entregarse a otra persona buscando su bien y felicidad. Desde el momento en que te buscas a ti mismo; desde el instante en que te preocupas por tu satisfacción personal caes del amor. El verdadero amor es como esas calles de dirección única: siempre sale de si para desembocar en las demás. El amor cristiano es el auténtico que se ofrece a una persona como un don o regalo, aunque ésta no se le merezca. Amar es cristiano significa dar y darse, en amistad, solicitud, sonrisa, comida, tiempo, dinero... a los pobres, enfermos, familia, esposa o hijos... para animarles, consolarlos, reconfortarlos. Amor es entregarse a otros buscando su bien, es hacer felices a los solos y abandonados. Tanto en Pedroveya de Quirós como en Rales de Villaviciosa vi subir a vecinas para curar, alimentar, poner ropas limpias a ancianos solos; ¡muchas veces! Esto es lo que nos enseña Jesucristo en su Evangelio de hoy. Pero hay algunos que dicen que aman mucho a Dios, pero no pueden ver a su vecino, a su compañero de trabajo u oficina... y así ¡mienten porque no aman!
Jóvenes: Jesucristo está entre nosotros, entre las multitudes, enfermos, niños que lloran, con lo que nos codeamos en el autobús o al bajar del tren... Muchachos y muchachas: ¿Para qué creéis que os da Dios estos años de juventud, en espera antes de vuestro matrimonio, sacerdocio o vida religiosa? ¡Es para que aprendáis a amar, para que os entrenéis ya desde ahora a dar, a saber compartir las alegrías y las penas. Os pregunto: ¿Queréis entregaros a los pobres, enfermos, ancianos, niños abandonados...? Y de pie respondisteis... ¡Sí, queremos!
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

