¿Existe corrupción dentro de la Consejería de Industria?
Esa es la pregunta que todos los días me hago desde hace más de un año, tiempo que llevo intentando que esta Consejería me dé una respuesta clara (y justa) a la situación que le presenté entonces, cuando denuncié la colocación ilegal de una torre de alta tensión en una finca que poseo en el concejo de Lena.
La instalación de la citada torre es un cúmulo de despropósitos. Por un lado, y según el proyecto presentado por Hidroeléctrica Río Lena (compañía a la pertenece) en la Consejería de Industria, su ubicación original no era en mi terreno. Por supuesto, nadie se puso en contacto conmigo para negociar la expropiación, como parecería lógico. Además, está situada en una zona muy próxima a una edificación existente en la finca, no respetando la normativa correspondiente.
Por otro lado, la torre no está debidamente identificada y tampoco se respetan las directrices establecidas en materia de mantenimiento, como las relacionadas con la poda. Una nueva violación de la normativa vigente.
Desde el mismo momento en el que fui consciente de este hecho (el terreno está en una zona que no suelo frecuentar), me puse en contacto con la empresa y, más tarde, con la Consejería, presentando numerosos escritos sin recibir ninguna respuesta hasta ahora. A ellos se unen visitas a la citada Administración, conversaciones telefónicas... Incluso acudí a la Organización de Consumidores y Usuarios –de la cual soy socia–, quienes se dedicaron únicamente a tramitar un escrito y a recomendarme que olvidara este asunto.
Hasta este momento, lo único que sí he tenido y sentido ha sido el desprecio, desdén y la falta de interés de un organismo público –la Consejería de Industria– que se supone que vela por el interés de los ciudadanos, a quienes se debe.
Pero, ¿por qué no toma cartas en este asunto? ¿Por qué no interviene aun sabiendo que una empresa se está apropiando de un terreno ajeno sin ninguna autorización y sin coste? ¿De qué lado está la Consejería? ¿Cuáles son sus intereses?
Tras interponer una denuncia ante la Guardia Civil, el caso está ahora en manos de la justicia (una lástima que obstruyamos este poder con estas cuestiones). Confío plenamente en que los tribunales entiendan que una compañía privada no puede actuar de esta manera, sin control y responsabilidad.
Y, por supuesto, le pido a la Consejería más respeto y diligencia para tratar los problemas de los ciudadanos. A menudo los poderes públicos olvidan que se deben a ellos, quienes ostentan la soberanía.
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