El ogro fiscal de 2020
Tal es la desesperación ciudadana ante el bochornoso fracaso de investidura de Pedro Sánchez, y el ridículo mendicante de Pablo Iglesias, que algunos acaban de parir la peregrina idea de que Casado (PP) se presente como presidente, Rivera (Cs) como vicepresidente y el PSOE se abstenga, para conformar así una mayoría suficiente, capaz de gobernar este barco, en peligro de inminente naufragio.
El panorama se presenta peliagudo, cierto, pero 2020 está a las puertas, y caso de repetirse las elecciones, el Ejecutivo, supuestamente "loco" por aplicar su propio programa de masiva subida de impuestos, tendría que prorrogar los PGE de Montoro, los de 2018, por segundo año consecutivo. Todo un récord.
En todo caso, resulta muy llamativo que, por fas o por nefas, los supuestos optantes a gobernar este país eludan inexplicablemente su obligación de llegar a acuerdos y conformar mayorías.
¿Qué puede estar pasando? ¿No tienen la sensación de que, a excepción de Iglesias, ni Sánchez, ni Casado, ni Rivera quieren llegar a presidir el Gobierno en 2020? ¿Por qué?
Permítanme elucubrar con una posibilidad cierta, y que afecta fundamentalmente a Pedro Sánchez: El artículo 135 de la Constitución.
El actual presidente en funciones, en agosto de 2011, votó a favor de su reforma, auspiciada, ¡cómo no!, por el demonizado Zapatero, sin contar con el resto de partidos, ni, por supuesto, con el derecho del pueblo español a votar en referéndum, y apoyada, meses más tarde, por el Partido Popular.
Por cierto, ¿no han escuchado decenas de veces: "No puede haber reforma de la Constitución sin el voto de los españoles"? A que sí; pues ya ven: ni referéndum ni leches. Si hay que reformar, se reforma y punto.
Como premisa, recordemos que el Banco Central Europeo no concede préstamos a los estados, pero sí a los bancos. El lucrativo negocio de estos consiste en comprar miles de millones de euros al BCE ¡al 0% de interés! y prestárselo al Estado al 2% o 3%. El Estado consigue financiación fácilmente, de los bancos, y estos consiguen un gran beneficio, más fácilmente.
Algunos se preguntarán: ¿por qué esta reforma tan nefasta para los ciudadanos, con alevosía y nocturnidad? ¿Qué es el 135 y cuáles sus consecuencias?
La reforma de ese artículo, que supuso un antes y un después en el PSOE, se hizo al entrar en pánico Zapatero (prima de riesgo superando los 300 puntos), para apaciguar el nerviosismo de los mercados, ante el grave riesgo de que España no pudiera hacer frente a las milmillonarias deudas contraídas (un año más tarde, llegó al nivel récord de 694 puntos básicos)
A través de esta reforma constitucional, en vigor a partir del 1 de enero de 2020, España se compromete a:
1.- Bajar la deuda pública al 60% del PIB, actualmente en el 100% (400.000 millones).
2.- Déficit público anual del 3% máximo, con la condición de que se cumpla el punto 1.
3.- Prioridad absoluta en el pago de intereses y capital de la deuda pública de las administraciones.
En román paladino: esta modificación constitucional supone que el pago a los bancos de los intereses y la amortización de la deuda pública tiene absoluta prioridad sobre cualquier otro gasto del Estado (pensiones, vivienda, atención a la salud, educación, apoyo al desempleo, atención a dependientes...), que deja de ser prioritario.
Pensemos, por ejemplo, que según el artículo 135.2 de la Constitución, si en los PGE de 2018 los ingresos son unos 300.000 millones y el gasto se ha ido a los 396.000, estamos obligados a un recorte para 2019, y previsiblemente para 2020, de más de 96.000 millones de euros.
Esto nos hace concluir que hay que subir los impuestos una barbaridad, o bajar los gastos una barbaridad; y ya sabemos lo que nos ofrecen unos y otros. Con razón, y conocimiento, declaró Sánchez en 2015: "Yo os pido que no creáis a los que digan que van a bajar los impuestos, porque no va a ser posible".
Esta modificación del 135, que se firmó en 2012, impone una austeridad presupuestaria que conlleva recortes sociales, dejando a la ciudadanía indefensa frente al poder financiero, que no solo exige recortes sociales, sino también privatizar servicios públicos que, en tanto que públicos, aseguran el ejercicio y disfrute de derechos humanos fundamentales.
Por eso, los que defendemos aquí que Pedro Sánchez (supuesto inquilino de la Moncloa) nos va a freír a impuestos, lo hacemos no porque le tengamos inquina (sonrisas), sino porque los PGE enviados a Bruselas así lo confirman y porque tenemos muy presente la realidad de este artículo "traidor" en la que estamos atrapados.
El que escribe ha repetido en este foro que Sánchez, presunto presidente, se verá abocado a repetir el acto de ZP de mayo de 2010, cuando anunció los primeros recortes; pero esta vez, multiplicando por cinco sus efectos.
Pedro sabe que la esclavitud por deudas ya está aquí, porque él votó a favor de la reforma del artículo 135 (ahora dice asumir su error), conoce lo dañina que es para los ciudadanos y sabe la imposibilidad de saltarse lo acordado.
¡Que Dios nos coja confesados!
Saludos cordiales.
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