¿Cómo que no saben pactar?
Ya sabemos cómo de bien se entienden, pactan y acuerdan nuestros políticos sus sueldos, liberados, dietas y los sillones. En todo lo anterior no discrepan, salvo para ver quién propone elevar el sueldo un poco más y que las prebendas también aumenten en cuantía sobre años atrás, para sin pudor sumarse todos a ese mercadeo personal.
Lo vemos con las corporaciones locales, nuestros ayuntamientos, no han empezado a trabajar, pero llevan días solucionando lo suyo: quiénes serán liberados completamente o a tiempo parcial, quiénes su pensión es superior al salario de concejal para presumir de perdonar el sueldo municipal, ¡eso sí! las dietas por acudir a plenos y a las comisiones correspondientes no las perdonan. Esas dietas superan con creces por concejal los 20.000 euros al año. Un sueldín aparte que se reparten. Ustedes deben cobrar lo estipulado, si fuera por responsabilidad y rentabilidad, ¡nada!, pero hay que cambiar ese sistema donde ustedes mismos se marcan lo que deben percibir. Así ocurre con los políticos en general, dicen ganar cantidades nada despreciables comparándolas con la media de salario del resto de ciudadanos, pero obvian siempre dejar claro que, además, añádase Seguridad Social, en algunos casos como los eurodiputados planes de pensiones añadidas, dietas, viajes, coches oficiales, chóferes, guardaespaldas, ventajas en forma de artículos de lujo: al inicio de cada legislatura, se les entrega a los diputados un kit tecnológico consistente en un teléfono móvil última generación, una tableta iPad, y se les ofrece también una línea gratis en su domicilio de ADSL, más otras prebendas un tanto ocultas como portavocías, mesas y comisiones de trabajo, que, digo yo, pagar por comisiones de trabajo, será porque de no estar en ellas ¿no hacen nada, no merecen nada, no les pagan el sueldo por ello? Ya no entramos en los innumerables asesores a los que tienen derecho por ser ellos unos cantamañanas inoperantes para el cargo que eligieron solo por los beneficios que les aportan en posición y remuneración.
Vienen ahora los ediles con su alcalde o alcaldesa al frente al reparto, no se dan prisa a cubrir las necesidades del municipio, primero lo de ellos.
Ustedes por acudir al Pleno no debieran cobrar añadidos cuando viven a salto de mata todos del centro de sesteo. Los concejales y alcaldes pensionados, jubilados o prejubilados, debieran tener consideración con la situación del entorno, donde existen miles de desempleados, miles de jóvenes trabajando con salarios precarios mejor preparados que ellos sobre todo en lo referente a las nuevas tecnologías que estarían encantados de estar en esa posición egoísta que no perdona la pensión por ser superior al sueldo, de no serlo, suman un protagonismo que jamás han tenido muchos de ellos en su vida fuera de la política. Ahora después de caducos les da por querer destacar y responder a retos de gran responsabilidad como es trabajar por el bien común, más bien por el suyo, sin temor a equivocarse un milímetro.
Señor Wenceslao: cuando alguien se presenta a la reelección y los ciudadanos no le eligen para seguir al frente del Consistorio, debe irse para su casa. ¿Qué pueden esperar de usted los ovetenses estando en la oposición cuando le suspendieron como alcalde? Ustedes no tienen dignidad. Así como usted, todos y cada uno de los que van a la política a rucar, aparentar y sestear. No vale decir: no cobro sueldo, la mayoría de entrenadores de fútbol de regionales o de Tercera División entrenaría al Real Madrid gratis, pero eso ni lo aceptaría el club, ni los aficionados entenderían que alguien no preparado, aunque fuera gratis, ocupara ese puesto. Así ustedes, ni gratis salen rentables para nadie. ¡Váyanse!, dejen a jóvenes o viejos preparados, que lleguen con ganas, con ilusiones y proyectos renovados. Si en su empresa le retiran, si le llegó la edad estipulada de la jubilación, es por ese principio de solidaridad para regenerar y dar alternativas a sus hijos y nietos, es ley de vida. ¿Qué pintan ustedes ahí? Ya estamos hasta arriba de acomodados y apoltronados. Tan difícil es interpretar las urnas, los mandatos de los electores ¡no los quieren! Es tan anacrónico todo, que usted se presentaba a la reelección, no le votan para tamaña responsabilidad de alcalde, pero se queda en la oposición aguantando mecha y marea sin más dedicación que preguntarse y preguntarnos ¡qué pinta ahí!
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