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El tren que ya no nos une

28 de Julio del 2019 - María Estela Simón Miguel (Pola de Siero)

Señor Dimas Sañudo Aja, cuando el día 26 de julio leía su artículo sobre el tren de Feve (usted se refería exclusivamente al tren turístico del Descenso del Sella, como si eso fuese el ferrocarril que hace más de ochenta años nació para unir pueblos, núcleos urbanos, lugares claves de la geografía de Asturias), pensaba: "Más adelante dirá la verdad, hablará de la realidad del día a día de los trenes". Pero cuál es mi sorpresa que, habiendo concluido la lectura, la franqueza brilla por su ausencia.

Ese tren al que usted tanta gloria le otorga es para uno o dos días de fiesta. Pero hay más que eso, ¿sabe? Hay otros 360-364 días más y hay muchas personas que necesitan el tren para ir a trabajar, estudiar, ir a citas médicas y otros compromisos. Y los vagones, locomotoras, vías, etcétera, que se usan para dar servicio todos los días son un desastre, una catástrofe, una debacle... Son el motivo de que muchísimas personas se dirijan a sus destinos presas de la incertidumbre, miedo de si el tren arrancará o no arrancará, si se averiará o no una vez se ponga en marcha, si descarrilará o no, si vendrá con relativa puntualidad (retrasos menores de cinco minutos o, para ser permisivos, pongamos diez minutos).

Señor Dimas, para ser un referente en Feve usted no sabe ni una cuarta parte. ¿No sabe que día sí y día también se cancelan, estropean, atrasan (más de 30 minutos) trenes? ¿No sabe que la gente se está cansando de que, aun cogiendo con antelación de una hora el tren al que se debería subir para llegar a tiempo, arribamos tarde al trabajo, clases, etcétera, todos los días? No es exageración.

Reclamamos a las caras visibles (trabajadores, obreros) de Feve, pero entre medias sonrisas nos contestan que ellos no pueden hacer nada. Que están atados de manos y pies. Si preguntamos a quién podemos reclamar nos contestan que a los políticos, que son los que reparten el dinero a invertir en esto u otro de los ferrocarriles. Pero para esos solo existen los trenes turísticos, esos son su única preocupación, o al menos es lo que demuestran.

Mientras el usuario diario viaja en trenes arreglados con cinta aislante, con los riesgos que ello conlleva, los de despacho se preocupan por los servicios que van a ofrecer cuatro días al año; los otros, los trenes "normales", no les rentan, no les sacan suficiente beneficio.

Es una hipocresía. Hacen campañas para que se use menos el coche por la contaminación, accidentes... pero están acabando con la alternativa, la única que muchos tenían (para gente en silla de ruedas, con bebés en cochecitos, con bicicletas, con mascotas, gente con reducida movilidad... el autobús no es opción).

Hay algunos de ustedes (los del despacho) que dicen que no les compensa invertir en el tren diario porque no hay usuarios y entonces suprimen sin más miramientos líneas, pero pregúntense qué fue primero: ¿el huevo o la gallina? ¿Por qué bajó tanto el número de usuarios?

Yo llevo usando Feve desde 1995 y le aseguro que hasta hace cinco años o pocos más los convoyes iban casi llenos y funcionaban mejor con creces. Funcionaban muy bien cuando no había tornos ni máquinas expendedoras, cuando había personas para darte el billete, información... Añoro aquellos tiempos en los que los trenes (aunque tardasen más por parar en todos los apeaderos) eran puntuales y, sobre todo, funcionaban.

Señor Dimas, señores de despacho, no sé si se dan cuenta del grave riesgo físico, psíquico y económico en que están poniendo a los que les dan de comer. Habrá que esperar a que ocurra algún accidente en los trenes que provoque heridos y/o muertos para que tomen cartas en el asunto, aunque supongo que ni para esas, ahí ya buscarán al cabeza de turco.

Pero, al menos, no engañen, el tren ya no nos une, Feve solo siembra ya discordia.

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