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Los colosos de las Amosucas

31 de Julio del 2019 - Carlos Muñiz Cueto (Gijón)

En 2050, desaparecido el carbón, en las explanadas de Aboño y de El Musel existen grandes instalaciones de biorreactores de algas para obtener hidrógeno. De la extinta siderurgia integral ha quedado una acería para aceros especiales en Trasona y un horno para aleaciones en Veriña. Ambas instalaciones son parte de grandes centros de investigación metalúrgica. También hay una fábrica de generadores marinos y otra de motores de hidrógeno. La térmica de Aboño funciona con una mezcla de biomasa e hidrógeno sin chimeneas. El Musel es uno de los principales puertos de suministro de hidrógeno como combustible. El auge ha ido hacia las motorizaciones con hidrógeno tanto de combustión como de pila, tanto para barcos como para vehículos. Los colosos de las Amosucas son enormes aerogeneradores de marcha lenta silenciosa erguidos sobre sus bajíos. Fueron diseñados por ingenieros y arquitectos. A sus pies, generadores sumergidos transforman la potencia de olas y corrientes marinas en potencia fluídica de agua que, llevada por tubería hasta El Musel, es usada para obtener la electricidad de los generadores electrolíticos que producen hidrógeno. Hay conectados otros generadores sumergidos (no visibles desde la costa) que van hasta Santa Catalina, Punta Rosario de Acuña, cabo San Lorenzo y la Ñora. Estos, además de proteger la regeneración de arenales en las playas, delimitan un gran campo de acuicultura de litoral (ecológica en libertad) por medio de un control de los macrodatos de múltiples sensores realizado por una inteligencia artificial desde el campus de la mar del Natahoyo. Un centro de investigación e impartición de másteres sobre la mar: ecología marina, ingeniería de la mar, economía del hidrógeno, etcétera. Mar adentro, frente a Peña Rubia y Aboño, hay plantaciones de algas para biomasa regenerando vertidos de depuradora: consumen CO2 y generan oxígeno. El CO2 de la térmica de Aboño se mezcla con aguas residuales de depuradora y se vierte entre las algas aumentando su crecimiento para generar biomasa. Oculto tras el horizonte, existe un parque "offshore" de generadores que aprovechan vientos y corrientes marinas con aspas tanto sobre la superficie como sumergidas. Esas instalaciones disponen de centrales electrolíticas que generan hidrógeno y lo almacenan en sus flotadores. El hidrógeno es luego recogido por barcos gaseros. La ecología se ha convertido en una ciencia de la vida de la Tierra (geología) y en ella (biología), que predice su comportamiento global para bien de la humanidad. Hemos mandado robots e inteligencia artificial a la Luna y a los planetas, y, en el próximo siglo, aprovechando la energía de fusión, iremos haciendo que la industria de la fabricación de máquinas y robots se vaya al sistema solar para hacerse autosuficiente; preservando así como santuario la Tierra para la vida.

Todo un despropósito para muchos y un escándalo para los reaccionarios.

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